Conto do cazador astur nos Ancares, ano 25 a.c.- cerezales 17

fernando ce

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Conto do cazador astur nos Ancares, ano 25 a.c.

Aconteceu ó remate da estación das neves; na aldea só se falaba de que o gran oso ía espertar do sono do frío e de que tería fame… moita fame. Por un dos cazadores, informeime dos costumes da besta; soia deixarse ver preto do nacemento do río que leva o seu mesmo nome e o do deus do trono, porque así son os seus ruxidos: Tara-Gouz; hai alí un manancial polo que tiña predilección; esa zona, polo tanto, non era rica en caza por mor da súa presencia e para os cazadores astures carecía de interese; moito risco, pouco botín.

Gouz saía a miúdo do seu territorio na procura de presas. Os rabaños de cabras e os cabalos da aldea eran atacados esporadicamente. Xesta e os seus homes decidiron agardalo no límite dos seus dominios. Pero tras moitos días e noites de silenciosa espera decidiron desistir, non sen antes sementar toda a zona con trampas. A seguir, partiron ós territorios de caza, pois tantos días sen pezas comezaban a notarse nos pratos da aldea. Aducín unha dor na perna para me quedar, e ó amencer seguinte, unha vez superada a zona de trampas, comecei a remonta-lo río Tara-Gouz.

Tres lanzas, o meu arco de teixo, unha machada de talón, dous coitelos e o bornal cheo de pan de landra, chacina de cabra e noces eran todo o que levaba. Despois dun bo anaco de camiño ollando, máis cara atrás que cara diante, atopei un lamazal onde esa noite se envorcallaran os xabarís. Bulín a facelo eu tamén para agachar o meu olor humano. Cando me incorporei non era máis que unha morea de lama cheirenta, xusto o que precisaba para non ser ulido polo oso.

Cando cheguei ó manancial, achegueime con cautela buscando sempre o vento de cara.

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Si Pablo Iglesias levantara la cabeza…‏- cerezales 16

fernando ce

pablo-iglesiasSi Pablo Iglesias levantara la cabeza…‏

Hace tiempo pasé ganas de afiliarme al PSOE, pero se me pasó la calentura. No pertenezco pero represento en mi pueblo a un partido monolítico, anquilosado y replegado sobre sí mismo, sin capacidad de respuesta a los ciudadanos, a sus propios votantes y mucho menos a sus afiliados, carente de brújula, con una deriva errática, agarrándose a sillones y cargos, desgarrándose internamente por un sitio en esa exigua "tabla de salvación". En la oposición, ni está ni se le espera, mientras el pueblo clama ayuda y líderes. Personalmente creo en una izquierda responsable, moderna y realista, oyendo (y escuchando) a las bases, priorizando educación, sanidad y cobertura social, invirtiendo en obras públicas, (que no sean aeropuertos ni AVEs), inspecciones trimestrales a las cuentas y productos de las entidades bancarias, nombramiento de un fiscal especial anti-corrupción, depurar la clase política limitando la permanencia en los cargos, separar realmente el poder político del judicial, modificando la ley electoral, y no dar cabida a movimientos independentistas ¡aquí no se va nadie sin pagar la cuenta del banquete!… después que hagan lo que quieran, renegociar la deuda externa y ,si fuese preciso, plantear una moratoria en su pago, si, como si fuéramos un país  del tercer mundo.

Si alguien coge esa bandera no dudaré en seguirle… e incluso me afiliaré a su partido.

Fernando Cerezales Fernández

ROMANTICISMO DE GÉNERO – cerezales 15

fernando ce

SKYShoe.preview ROMANTICISMO DE GÉNERO

El tema del machismo y del feminismo se cae a trozos cuando se escuchan canciones que, como poco, las disfrutamos embelesados e incluso se fusilan en los karaokes sin ningún pudor. La primera muestra híper-machista es este estribillo de Fausto Leali:

Yo caminaré, tú me seguirás…

¡¡Señor, si señor!!

Gozaremos del amor en el mismo lecho…

Le deja estar en su cama…

Yo te sembraré, tú germinaras…

O sea, mujer-invernadero

Y al final descansaré, cuando tú me des hijo tuyo y nuestro…

El hortelano y su cosecha…

Pero para chulo Sandro Giacobbe y su "Jardín Prohibido", el menda este pretende hacer comulgar a su novia con ruedas de molino, a saber:

Esta tarde vengo triste y tengo que decirte, que tu mejor amiga ha estado entre mis brazos. Sus ojos me llamaban pidiendo mis caricias, su cuerpo me rogaba que le diera vida.

Empieza condescendiente…

Comí del fruto prohibido, dejando el vestido colgado de nuestra inconsciencia. Mi cuerpo fue gozo durante un minuto, mi mente lloraba tu ausencia.

Por lo menos se confiesa eyaculador precoz

No lo volveré a hacer más, no lo volveré a hacer más. Pues mi alma volaba a tu lado y mis ojos decían cansados que eras tú, que eras tú, que siempre esa eras tú.

Arrepentido?

Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo. Si el placer me ha mirado a los ojos y cogido por mano yo me he dejado llevar por mi cuerpo y me he comportado como un ser humano. Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo.

Ah… pues no.

Sus besos no me permitieron repetir tu nombre y el suyo sí, por eso cuando la abrazaba me acordé de ti.

El no fue…¡ fue esa puta!

Si el placer me ha mirado a los ojos y cogido por mano yo me he dejado llevar por mí

cuerpo y me he comportado como un ser humano. Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo.

No se puede evitar ser tan macho…

Cuidado con el romanticismo, y si no, sinceridad como Manolo Escobar:

No me gusta que a los toros lleves la minifalda…-

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Fernando Cerezales Fernández

EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS Cap.V- Cerezales Nº14

fernando ce

EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS Cap.V

Prisioneros [Resolucion de Escritorio] La segunda guardia sería el momento idóneo, apenas cinco hombres permanecían despiertos y sería relativamente fácil.
Esa noche refrescó, todos prefirieron dormir en el sollado, extremo que facilitaba los planes pues el calor hacía los sueños agitados y ligeros.
Coy subió a la toldilla y mientras orinaba sin ganas por la borda, observaba nervioso a los somnolientos centinelas; bostezó teatralmente y se encaminó al castillo de proa, bajo el cual estaba el camarote que hacía las veces de calabozo. Surgiendo de las sombras se le unieron sigilosamente Hanson y dos más, armados hasta los dientes, Nails el carpintero y Pierre, un mulato de Guayana. En la puerta de los Prisioneros hacía días que no se montaba guardia, el mar en sí ya era una balsa de alquitrán en la que, si no sabes pisar, quedas atrapado irremisiblemente, como solía decir el capitán Collins.
El grumete destrabó la puerta, dentro ya les esperaba don Luis; los otros rehenes se despertaron, no salían de su asombro al ver como los piratas devolvían la daga curva y la espada toledana al hidalgo; el mulato y “Dumb” no se lo pensaron, se abalanzaron sobre los camastros y degollaron al matrimonio y a su hija mientras les tapaban la boca, don Luis Valdés aún no había terminado de ajustarse el ancho cinturón con sus armas cuando intentó desenvainar, pero desistió al notar el cañón de un mosquete en su nuca.
-¿Que bando eliges español?- interrogó Nails.
-¡Por Jesucristo nuestro señor!…¡Nunca he presenciado asesinato tan vil!. Coy intentó quitar dramatismo a la escena.
-Por ellos ya se ha pagado rescate, no creo que estuvieran de acuerdo con un cambio de capitán, en cuanto saliéramos del camarote nos delatarían… Ellos o nosotros.
- Que Dios se apiade de sus almas… ¿Hay alguna otra parte del plan que yo desconozca?.
-Nunca dijimos que no moriría nadie, esto no ha hecho más que empezar.
-¡Pues adelante, porque si disparas eso despertarías a todos, usa el cuchillo!¿O no eres tan diestro como tus compañeros? – concluyó don Luis apartando de su camino el arma que apuntaba a su cabeza.
En total contaban con setenta y siete hombres de su parte, el resto, ciento veintitrés, tendrían que ser sometidos o eliminados, las fuerzas eran desiguales pero contaban con el elemento sorpresa.
De los cinco centinelas dos se unieron al motín y los otros servían ya de aperitivo a los tiburones. Urgía hacerse con las llaves de la Santa Bárbara, y estas colgaban de la cintura de “Sir Hook”; don Luis entró como un huracán en su camarote, el segundo de Collins estaba durmiendo la borrachera con su único brazo entero sobre el cuerpo desnudo de la doncella española; se volvió taciturnamente y abrió unos ojos como platos al ver el acero del hidalgo en su mentón, Pierre se lanzó sobre él hundiendo el sable en su pecho haciéndolo girar para acelerar su efecto.
-¡¡Esto por mis amigos del “Horizon” perro!!.
Don Luis intuyendo la suerte de la muchacha, le tapo la boca y le susurró al oído su inmediato futuro, ella asintió con sus aterrados ojos.
- Estoy con vosotros… quiero salir de aquí.
Se repartieron los mosquetes y las pistolas dejando seis hombres a cargo del polvorín con órdenes de disparar a todo el que quisiera entrar por la fuerza. El resto se apostó en el castillo y por toda la cubierta, tras lo cual Coy tocó la campana de zafarrancho, al punto fueron saliendo de los sollados el resto de los hombres que, a pesar de la penumbra del amanecer, entendieron pronto su situación y fueron levantando las manos para evitar males mayores.
-¡¡Nos hemos hecho con el “Valiant”!!, ¡¡los que no se quieran quedar que arríen los botes y se vayan!!- gritó Pierre desde proa.
De pronto se oyó una detonación y el mulato se derrumbó con un orificio entre los ojos. Todos se giraron hacia el castillo de popa, allí estaba el capitán Collins con una pistola humeante en una mano y su sable repujado en la otra. Todos quedaron desconcertados ante tan contundente aparición, este aprovechó la confusión para hablar amenazadoramente remarcando bien cada palabra:
-¿Que está pasando en mi barco?…¿Quién es el responsable de esto?.El silencio y la tensión se podían cortar. Según la ley del mar, para hacerse con el mando de un barco había que batir primero a su antiguo capitán, y desde luego nadie quería ponerse delante del sable del
irlandés.
-¡¡Ya no es vuestro barco!!.
Los marineros abrieron un pasillo entre murmullos y al final de este se hallaba don Luis Valdés, desafiante, apoyada su mano sobre su espada toledana y la otra asiendo su ancho cinturón.
Collins no respondió, se limitó a quitarse la casaca con cuidado y bajar las escaleras hacia la cubierta probando la flexibilidad de su hoja mientras esbozaba una sonrisa cínica. El español fue a su encuentro haciendo silbar su hoja al cortar el aire con rapidísimos movimientos; ambos se detuvieron a un par de metros manteniéndose en guardia y girando en círculo mirándose a los ojos.
Como era de esperar ante el carácter de los contendientes, el primero en atacar fue el español con una estocada hacia el costado del capitán, este la eludió sin inmutarse desplazando el golpe con su sable, don Luis continuó con una andanada de mandobles que hicieron saltar chispas de los aceros, Collins no solo se defendía, de vez cuando contraatacaba, su esgrima no era tan técnica pero si contundente, un par de veces hizo saltar astillas del mástil y cortó una soga con sendos golpes esquivados por el escurridizo español; tras un buen rato de estocadas, paradas y replicas se detuvieron un momento jadeantes, el irlandés extrajo de su bota un ancho cuchillo, don Luis hizo lo propio con su daga curva, nadie se movía en el “Valiant” para no perder un solo detalle del incierto duelo. El capitán se hallaba ya visiblemente contrariado por la excesiva duración del combate, no estaba acostumbrado a que le persistiera tanto un adversario y, sobre todo, por los jirones que arruinaban su camisa de seda. Enfurecido, inició un ataque con una terrible sucesión de mandobles que el español fue esquivando a trompicones hasta la última estocada, en la que, con dos cortos y rápidos giros de su espada desarmó a su adversario lanzando su acero por el aire, Collins reaccionó separándose un
par de metros para lanzar su cuchillo y conseguir sujetar a don Luis por la manga de su ancho blusón contra el palo de mesana, tras lo cual extrajo de su cinto una pequeña pistola y encañonar al hidalgo. Un estampido lejano seguido de un sobrecogedor silbido que se oía cada vez más cerca hizo volverse al irlandés, no pudo ni pestañear, un proyectil de cañón separado en dos mitades unidas por una cadena le seccionó la cabeza, a media milla un primera clase de la marina española, el “Santa Beatriz”, surgía de la bruma matinal iniciando un precipitado ataque con balas diseñadas para romper el trapo y los cordajes, pero en este caso sirvieron para salvar el pellejo a un compatriota.
-¡¡¡Levad anclas, vayámonos de aquí antes de que esos cerdos recarguen!!!.- gritó a pleno pulmón el piloto Ben Brooke.
Todos se dispersaron, unos treparon por la arboladura, otros hicieron girar la polea del ancla y los artilleros se aprestaron en sus piezas. Era evidente que el “ Valiant” tenía una gran tripulación, cada uno sabía exactamente cuál era su cometido a bordo y lo cumplía como si la vida le fuera en ello… lo cual era así.
El navío adquirió velocidad rápidamente, mientras el “Santa Beatriz”, muchísimo más pesado con sus cuatro palos y el doble de cañones, solo
podía contar con el factor sorpresa y este se había diluido al iniciar el ataque a tanta distancia.
En cuanto se vieron fuera de peligro, todos instintivamente clavaron la vista en don Luis. Este comprendió rápidamente la situación, con dos ágiles saltos descendió desde el castillo hasta los despojos de Collins, los arrojó por la borda, se giro hacia Hanson y gritó a pleno pulmón:
-¡¡¡Brooke, tú iras con Coy, Nails y tres hombres más al camarote de Collins y sube todo lo que encuentres de valor, y tú “Dumb”… llévanos hasta ese maldito cañón!!!.
Eran sus primeras órdenes como capitán del “Valiant” pero nadie replicó ni hizo falta repetirlas.
La pequeña fortuna que el irlandés atesoraba fue repartida por igual entre los perplejos y entusiasmados tripulantes, el resto estaba a buen recaudo en bancos de Londres.
Esa noche reunió a todos otra vez en cubierta, y tras abrir un barril de ron se dirigió a la tripulación:
-Sentémonos y negociemos como hacemos en mi país…bebiendo,- tras acallar las aclamaciones continuó- ¡no os equivoquéis, no estamos en buena situación!, yo no soy marino, pero vosotros si lo sois… y buenos, os diré lo que haremos : el barco lo gobernarán “Dumb” y Brooke, evitaremos enfrentamientos con otros barcos pues carezco de experiencia en esto, buscaremos la estatua de oro y, tras encontrarla, iremos a Tortuga donde seguro que sacaremos un buen precio por el “Valiant”. Todos recibiremos una parte de lo recaudado menos Coy que será el doble por ser el que nos ha metido en esto.
Contrariamente a lo esperado un murmullo de decepción recorrió la cubierta.
-¡Este barco es nuestra vida!- gritó alguien.

Fernando Cerezales Fernández

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El cañón de las doce libras I – Cerezales Nª10
El cañón de las doce libras II -– Cerezales Nº11
El cañón de las doce libras III -– Cerezales Nº12

EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS Cap.IV- Cerezales Nº13

TORAL ZONA RESTRINGIDA- Cerezales – nº 14

 

fernando ce

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TORAL ZONA RESTRINGIDA
Área ZR3.67

El aerodeslizador iba como la seda además, sus superiores del Proyecto AVIZOR (Alas de Vigilancia de la Zona Restringida), habían accedido a ponerle el nombre que les pidió: ” Af2 Toral”, como aquella antigua página web que, según su abuelo, había existido allá por el 2.012 cuando los ordenadores no eran holográficos y los módems aún no iban implantados en el cerebro humano nada más nacer.
¡Qué tiempos!- sonreía Hugo.
Hoy, 27 de Marzo del año 32 después del Desastre Nuclear era su cumpleaños, era un día doblemente especial, tras años patrullando la zona devastada, ahora Área Restringida, la tierra de sus ancestros estaba a una docena de metros debajo.
-¡Ojo Doce a Ojo Nodriza!… Inicio la exploración del área ZR3.67 subdenominada Toral de los Vados…Inicio parámetros de grabación y lectura de datos exteriores: visibilidad 98 metros, ceniza y polvo en suspensión, humedad 8%, temperatura 48 grados, nivel de radiación…¡Diablos 165 greys!…
-Aquí Ojo Nodriza, repita lectura de radiación.
-Afirmativo, 165 greys. Chernobyl al lado de esto fue un parque de atracciones.
-Recibido, eleve el nivel de seguridad de su coraza anti-radiación y continúe con el procedimiento estándar, Ojo Doce.
El piloto llevo a cabo las recomendaciones y redujo velocidad para guiarse por lo que parecía ser los restos de una carretera y tras pasar al lado de una fantasmagórica mole de hormigón y hierro donde en unas desconchadas letras aún se leía “COSMOS” descendió para pasar por debajo de una vieja cinta transportadora que se perdía en la penumbra ladera arriba.
Pronto llegó a la zona de edificaciones, en la calle algunos vehículos de aquella época se hallaban aparcados, algunos incluso en doble fila, como si su propietario fuera a salir en cualquier momento; todo se hallaba cubierto con una gruesa capa de polvo gris que se alborotaba al paso del aerodeslizador. Con su potente foco direccional de luz azul de leds comenzó a iluminar las fachadas, a su derecha, Hugo se fijó en un local
sobre el colgaba un desvencijado rótulo.
-¿”AVENIDA”?… ¡¡es aquí!!.
Decidió liberar a “Scout”, la diminuta unidad exploradora con cámara HD autónoma, esta salió de la panza de la nave zigzageando hacia el interior del local a través de la puerta entreabierta rozando levemente el marco.
AF2 - 32 -¡Upss!, estoy algo oxidado.- Murmuró Hugo, enderezando la trayectoria de “Scout” con un leve golpe de pulgar sobre el joystick.
El interior se comenzó a revelar a través del pequeño explorador en la pantalla holográfica de su cabina, un mostrador en ángulo recto y sobre él un extraño objeto, decidió escanearlo y rápidamente fue barrido por un haz de líneas rojas, en cinco décimas el ordenador lo definió como “JAMONERO :soporte de madera para cortar jamón”, mas al fondo un esqueleto se hallaba recostado sobre un antiquísimo ordenador, pero lo que leestacion 2012 v (1)fere [Resolucion de Escritorio] llamó la atención es que, en su cuello colgaba una cámara fotográfica que aún era de las digitales, también escaneó el cráneo y, para su sorpresa, la lectura le reveló que tenía rasgos orientales. Un zumbido intermitente en el panel le recordó que se acababa el ciclo de exposición por lo que se le ijgeslaa agotaba el tiempo de rastreo. Mientras ponía a “Scout” en modo retorno automático, descubrió un rótulo de venta de tabacos.
-Y pensar que ahora la venta y consumo de eso está penado con el borrado de memoria.-sonrió para sí.
Siguió calle abajo prescindiendo del navegador, conocía por su abuelo cada palmo de esas calles, llegó hasta una plaza donde, tras una edificación singular, varias docenas de vagones y locomotoras se amontonaban chocadas entre sí. Giró suavemente a la izquierda, y de lo que había sido una iglesia solo quedaba intacto el campanario, solo le faltaban algunas pizarras. Trescientos metros más allá, una pared enorme en forma de U le cortó el paso, se elevó despacio y descendió al otro lado, las toberas del rodeslizador levantaron la capa de ceniza descubriendo mas esqueletos que asían unos objetos que el escáner definió como ” RAQUETA: Útil para la práctica de deporte denominado frontenis”.
-Que arcaicos, si conocieran nuestras capsulas de estimulación muscular no les harían falta esa…raquetas.
El interfono le saco de sus pensamientos.
-Aquí Ojo Nodriza, las lecturas y posterior valoración concluyen que el área ZR3.67 subdenominada Toral de los Vados, no es apta para reciclaje.
Proceda a la fijación de la carga de plasma sónico para su activación. La zona va a ser nivelada, confirme Ojo Doce.
Tras unos segundos asimilando que el lugar de procedencia de sus ancestros iba a ser pulverizado, contestó con un nudo en la garganta:
-Recibido, Ojo Nodriza, inicio protocolo de nivelación.
Una portezuela se abrió en el fuselaje y un cilindro en forma de espiral salió girando a gran velocidad clavándose en el suelo. Hugo concluyó mientras unas gruesas lágrimas le resbalaban por el rostro:
-Aquí Ojo Nueve, vuelvo a base, inicio cuenta atrás de detonación
mientras alcanzo velocidad de luz. Cinco… cuatro…tres…dos…uno…
CERO.

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Fernando Cerezales Fernández

LA PASIÓN SEGÚN JESÚS- Cerezales Nº1 – 1

fernando ce

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LA PASIÓN SEGÚN JESÚS

23/04/2011 ¿Por qué cargo con esta cruz ?¿por qué tengo que pasar por todo esto? A algún imbécil se le ha ocurrido decir que soy el rey de los judíos; como eso de llamarme Jesucristo, el hijo de Dios, ¡nada menos! Ya mi padre fue el hazmerreír de Belén con la historia esa del “espíritu santo”, y encima aparecen tres tipos al día siguiente con regalos, menos el negro, cualquiera pudo ser mi padre…

Supongo que Pilatos prefiere matarme como a un profeta que difunde una religión prohibida, que como activista resistente a la ocupación romana que soy, me convertiría en mártir, modelo a seguir por mis compatriotas. Lo dicho, prefiere que muera como profeta que está en contra de la violencia; ayer en su palacio, si no fuera por los grilletes le hubiera golpeado con mi pacifismo hasta hacerle vomitar los últimos diez desayunos.

Los cabrones de mis compañeros, o han huido o han aceptado sobornos para ir diciendo por ahí que no deseo venganza ni rebelión alguna, y los Sumos Sacerdotes tienen miedo a mi discurso que habla de igualdad entre los pueblos y razas además de la repartición de las riquezas… seguro que se sacaran de la manga alguna religión que se gaste el dinero en grandes templos en vez de en comida para los necesitados, se jerarquizaran para coartar la libertad de pensamiento, inventaran guerras con otras religiones para autoafirmarse, incluso pensaran en un ídolo ante el que reclinarse y hacer que todos se arrodillen ante él, mientras se ríen para sus adentros.

¿Me pregunto cuál será?… Yo, ahora moriré, me crucificaran estos genocidas y saqueadores, romanos siempre habrá aunque se llamen de otra forma, pues la codicia sobrevive y se perfecciona con el paso de las generaciones. Los humanos no tenemos remedio, tiene más poder un necio con una espada que cinco hombres en posesión de la verdad.

Yo… yo solo soy un zelote, el único pecado que he cometido fue luchar por mi tierra, y cuando los cuervos aun no me hayan sacado los ojos en la cruz, nadie ya recordará mi nombre… soy Jesús, el hijo de un carpintero.

Fernando Cerezales Fernández
 23/04/2011

EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS Cap.IV- Cerezales Nº13

 

fernando ce

O'Malley [Resolucion de Escritorio] EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS Cap.IV

Los interrogatorios a los recién “contratados” fueron unánimes, nadie sabía lo que estaba escrito en la espalda del cocinero…solo la identidad del que le hizo el tatuaje para taparlo, y ese no era el… era ella: Justine, una vieja prostituta de La Española. Hacia allí puso proa el “Valiant”, pero iría dando un rodeo para evitar a la flota de Barlovento que patrullaba bajo pabellón castellano. Pero lo más curioso de todo fue, que nadie le preguntó al piloto “Dumb” por la latitud en la que habían echado el ancla para buscar el cañón, aunque lo más seguro es que no hubiera revelado tal información. Entre piratas lo mejor es estar callado, ciego y… mudo, esto último era, además, lo que Coy le escribió en su pizarra nada más pisar la cubierta del “Valiant”.
Un par de días más tarde, Coy aprovechaba en la toldilla el todavía soportable sol matinal para limpiar la colección de zapatos del capitán.
Sentado en las escaleras de acceso, pudo observar como desde la bodega, subían a un grupo de prisioneros escoltados para que tomaran el aire mientras aseaban sus celdas; eran cinco: dos damas, una doncella y dos caballeros, por su porte parecían gente importante.
-¿Quiénes son?- preguntó al piloto Ben Brooke. El viejo escupió en el suelo y volvió a colocarse la pipa en la boca.
-Rehenes muchacho… rehenes. Por aquel gordo español, su mujer y su hija, ya han pagado el rescate, creo que en el “lote” entra también la doncella, aunque no creo que quiera abandonar el “Valiant”…
-¿Y eso?
-Por que está preñada y aquí están todos los padres de la criatura…- rió Ben, dejando ver sus ennegrecidos dientes por el tabaco.
-¿Y aquel otro?.
-Es un hidalgo castellano. Lleva ya mucho tiempo aquí; dice ser noble, aunque su familia parece que no es muy pudiente o no está por la labor de liberarle. Dicen que se metió en la cama equivocada, equivocadamente también aceptó el reto del agraviado esposo dándole muerte en duelo, pues era alguien demasiado importante en la corte española y, como puedes ver, hasta embarcó huyendo en el buque equivocado…
-Pues… no parece peligroso.
-¿Peligroso dices?… cuando abordamos su barco, era el último que quedaba con vida y, con una espada en una mano y una daga curva en la otra, se respaldó contra el mástil y tumbó a cinco de los nuestros… quisimos lincharlo, pero… – continuó, encogiéndose de hombros- al capitán le hizo gracia. El grumete se levantó despacio y se acercó con curiosidad al grupo de prisioneros, que le miraron recelosos.
- Buenos días. El rechoncho caballero y su familia le ignoraron con altanería marchándose aparte, pero el hidalgo le respondió con presteza y en un inglés bastante pulcro:
- Eres muy bueno limpiando botas, en Salamanca te ganarías la vida sin problemas. ¿Cómo te llamas muchacho?.
- Coy, me llaman Coy, es por…
- Si, ya sé. Eres muy famoso por aquí, conozco bien tu historia. Yo soy don Luis Valdés.- adujo haciendo una cómica reverencia.
-¿Salamanca?, ¿sois de ese lugar?.
-No, allí solo cursé estudios, soy de León. ¿Sabes dónde está?.
-No, pero tampoco había oído hablar de Salamanca. Don Luis era de tez pálida, frente despejada, ojos alegres y sonrisa sincera, y al contrario de la usanza española, no lucía bigote ni perilla.
-Se comenta en el “Valiant” que tienes alguna pista sobre el escondite de un tesoro. El muchacho decidió jugárselo todo a una carta, y mirando receloso a su alrededor, susurró:
-Las tengo todas… El español la cogió al vuelo, y la complicidad surgió entre ellos espontáneamente.
-Necesitaras una espada hábil …¿no?.
-Necesitare mucho más que eso, necesitaré un barco.
-¿Y qué te parece el que, si no me equivoco… para ambos es una prisión?… hay muchos descontentos por el desigual reparto de los botines con los que se enriquece el capitán Collins, tengo amigos a bordo.
- Yo también, pero me parece muy arriesgado. Don Luis hizo un aspaviento hacia el montón de botas lustradas y sentenció:
-¿Y qué otra opción tienes?. Holgaban las palabras. Acordaron reunirse al día siguiente para ver con cuantos podrían contar y ultimar los detalles del motín, pues a ambos el tiempo se les acababa. El mudo Hanson ansiaba envejecer al lado del mar y no encima, esa estatuilla era lo que más le acercaba a ello y… a Irma, la puta por la que había perdido la lengua en Maracaibo. Así pues, estaba de acuerdo, y con él, los demás del “Horizon”.

Fernando Cerezales Fernández

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El cañón de las doce libras I – Cerezales Nª10
El cañón de las doce libras II -– Cerezales Nº11

El cañón de las doce libras III -– Cerezales Nº12

Mixo on a Hot Tin Roof

fernando cere tejado [Resolucion de Escritorio]Mixo on a Hot Tin Roof

Nuestro intrépido amigo Fernando Cerezales, con la reparación de este tejado en Toral de los Vados, da por finalizada su propuesta, “EDGAR ARREGLA TU TEJADO, HAZ TÚ LO MISMO CON SU VIDA”.

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El cañón de las doce libras III -– Cerezales Nº12

fernando ce

fermorgan  EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS Cap. III‏

La noche transcurrió tensa, con ambos buques manteniendo contacto visual; Coy la pasó en vela contando lo que creyó necesario a su nuevo “protector” y, mientras, el holandés sin pegar ojo, imaginándoselo.

Amaneció con fuerte viento del sur, el grumete despertó al grito de zafarrancho de combate; por un ventanuco de popa fue testigo de algo tan espectacular como arriesgado, el “Horizon” había desplegado todo el trapo para intentar dar caza al “Valiant”. Pero para llamativo, el uniforme de batalla de Pitt Collins, chaqueta azul sobre camisa de seda y sombrero adornado con largas y blancas plumas, todo ribeteado con dorados bordados… hasta su catalejo era una delicada pieza de orfebrería.

- Ese cerdo tiene agallas, veremos cuanto aguantan sus palos con esa tensión… ¡mantened la distancia!, que piense que nos puede alcanzar.- dijo mientras plegaba el catalejo.
El juego del gato y el ratón había comenzado; parecía increíble como el navío del irlandés olaba sobre la espuma sin apenas esfuerzo ante los denodados bríos de Van Holm, una quilla mas afilada y la reducción de lastre al utilizar madera menos pesada en su estructura, hacían que el “Valiant” pareciera una flecha a ras de agua, no en vano había sido encargado a capricho de Collins al afamado constructor, Peter Pett, más acostumbrado a botar navíos de más de 1.500 toneladas en su astillero de Deptford. Leer el resto de esta entrada »

EDGAR ARREGLA TU TEJADO, HAZ TÚ LO MISMO CON SU VIDA

 

Fernando Cerezales Fernández [Resolucion de Escritorio]                                       Carta Abierta de…Fernando Cerezales Fernández

EDGAR ARREGLA TU TEJADO,

HAZ TÚ LO MISMO CON SU VIDA

El título puede resultar grandilocuente pero es la puta realidad.Hola, mi nombre es Fernando Cerezales Fernández y soy millonario, mi capital es mi familia y mis amigos, poseo una vida feliz y el trabajo no me falta, es por tanto el momento de devolver algo de lo que con lo que he sido agraciado. Tengo una empresa de rehabilitación y construcción de tejados cuyo nombre no viene a cuento, y he decidido pasar las tardes de la semana que viene, el sábado y el domingo reparando el tejado de quién lo precise: reposición de losas, limpieza de canalones, sellado de goteras… a 40€ la hora. Tras la reparación extenderé un recibo al propietario Ayuda a Edgarque le presentará a Vitin, portavoz de la coordinadora, y le pagará a él, (a lo mejor se animan y ponen algo más encima). Hay que decir que el propietario no correrá ningún riesgo, pues mis tres operarios y yo estamos dados de alta en la Seguridad Social y al corriente de pago. Tenemos además, seguro adicional de responsabilidad civil y medidas individuales de seguridad y amplia experiencia en el sector de las cubiertas. Toda esta documentación podrá ser requerida por el propietario en todo momento.

El teléfono de contacto es el 639 856 233 o por e-mail: fercerezales@ozu.es .Solo me resta decir que le deis “bola” a este anuncio, (Toño ponlo en el bar) y que miréis para vuestro tejado que será como mirar vuestra conciencia, pues yo no quiero el agradecimiento de Edgar, soy yo el que tengo que darle las más profundas gracias por obligarme a pensar cómo ser mejor persona y decirle a este indolente mundo:¡para, que me bajo aquí!

Fernando Cerezales Fernández

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Edgar arregla tu tejado

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http://www.radiobierzo.es/web/today_by_today

Fernando es:- colaborador de está página: ACOMPÁÑAME HASTA EL AMANECER-Cerezales Nº4,

- autor de la novela “Las murallas de Bérgida

El cañón de las doce libras II -– Cerezales Nº11

fernando ce

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EL CAÑÓN DE DOCE LIBRAS
Capitulo II

Los siguientes días fueron pasando a bordo inmersos en la monotonía
de costumbre, pero el  grumete ya no era el mismo que había embarcado
en Black River, Jamaica, semanas atrás … su vida había tomado
sentido, ahora tenía un plan. En sus ojos asomaba un brillo extraño y
audaz, con el cual, se había ganado el respeto del resto de la
dotación.

Esa tarde del dos de Junio de 1.685, una pegajosa calma chicha obligó al
tuerto Van Holm a mantener el “Horizon” al pairo cerca de las islas del
Cisne, 240 millas al este del Yucatán. La tripulación ganduleaba por el
alcázar y el castillo de proa; a media mañana se habían sacado las velas
de repuesto desde la húmeda bodega, extendiéndolas después por toda la
cubierta para orearlas; también se aprovechó para achicar la pestilente
agua filtrada en la sentina y fijar “tapabalazos” donde fuese necesario.
Tras lo cual, y como la limpieza no era prioritaria, poco o nada quedaba
por hacer a bordo, solo dormir… o intentarlo, el calor era soporífero;
el olor a sudor, madera podrida y orín hacía del sollado un lugar muy poco
recomendable para el descanso; a menos que el clima en el exterior lo
impidiera, los hombres ataban sus “coys” a la sombra de las velas o a
barlovento de la suave brisa nocturna.
-¡¡¡ Barco a estribor!!!- gritó el vigía desgañitándose desde el mastelero.
Fréderick subió presto a la toldilla y desplegó su dorado catalejo.
El tuerto capitán llegó a medio vestir y empapado en sudor de su siesta,
pasándose la sucia bocamanga por la cara, interrogó a su segundo:
-¿Que tenemos?
-No te lo vas a creer, es el “Valiant”, y enarbola gallardete de parlamento.
Cicatriz se rascó el mentón en actitud de reflexión.
-Esto se pone interesante, así que el “Valiant”, el navío de Pitt Collins,
hermanastro de O´Maley. Se dijo que había ido a pique en las Bermudas
durante una tormenta…
-Al parecer no ha tragado la suficiente agua.-añadió el danés, sin quitar
el ojo del horizonte de estribor.- No se pueden acercar sin viento, están
arriando un bote, ¿que hacemos?.
-Déjales que se acerquen, pero mantén a los hombres y a la pólvora listos,
podría ser una artimaña de ese afeminado… puede que, después de todo, no
nos haga falta traducir el maldito pergamino del cañón.

El bote se fue acercando raudo gracias a la vigorosa boga de sus
tripulantes; dando un impulso final, colocaron al unísono los remos de
babor en vertical para acercase lo mas posible al  “Horizon”, a una orden
de Fréderick, fueron fijados con ayuda de pértigas y cabos al costado del
buque, seguidamente les descolgaron una escala de soga, y con ayuda del
pescante, una especie de columpio para izar a bordo al capitán Pitt
Collins.
Verdaderamente el hermanastro de William O´Maley era un tipo pintoresco,
parecía sacado de una recepción en Versalles: bastón con pomo de plata,
chaqueta de raso, peluca a medida, zapatos de terciopelo, pañuelo de seda
en la manga, y polvos de arroz alrededor de un lunar pintado en la
mejilla. Pero tras esa frágil apariencia se escondía el mas despiadado de
cuantos piratas  surcaban el Caribe además de un consumado espadachín, con
mas de cien muertos a sus espaldas.
Coy no perdía detalle de la presencia del peculiar huésped, había oído
hablar de él a su antiguo capitán, que siempre se jactaba de ser su mas
aventajado discípulo.
Mostrando una sonrisa ladina, se pavoneaba por cubierta  ante la mirada
reverente de los piratas de Van Holm.
- Bienvenido camarada, ¿a qué debo el honor de tu visita?.
El irlandés se tomó su tiempo, abrió su cajita nacarada de rape y tras
esnifar un poco sobre el dorso de su mano, contestó:
- Últimamente “Cicatriz”, me aburro terriblemente, ¿tienes… alguna
novedad que compartir?.
El holandés miró a su segundo por el rabillo del ojo.
-Me pasa lo mismo, lo cierto es que no tocamos tierra desde hace… mucho.

- Jamaica, Van Holm… Jamaica.- le susurró amenazadoramente Collins,
mirando al suelo y rascando con su bastón la brea de la cubierta.
- Hablemos en privado.- respondió contrariado el tuerto, señalando el
camino hacia la escalera que se perdía bajo el castillo de popa.
A Coy no le gustaba nada la situación, pues empeoraba por momentos,
decidió pasar a la acción contando con el único aliado disponible: la
noche, que inexorablemente caía sobre el mar Caribe.
- ¡Dios del cielo!.- exclamó el huésped llevándose su pañuelo de seda a la
boca tras comprobar el  lamentable estado del camarote.
El holandés extrajo las pesadas pistolas de su cinto para dejarlas caer
estrepitosamente sobre la mesa, asustando a un par de ratas que hurgaban
en los restos de un asado.
-¿Que se te ha perdido en el “Horizon?”.-interrogó el tuerto con evidente
incomodidad, tras dar un trago de una botella de ron.
-Sé que tienes al muchacho…- espetó Collins con cara de asco, mientras
hurgaba con su bastón entre la ropa sucia amontonada en la cama.
El espeso silencio que se creó entre ellos se diluyó de pronto.
-¡¡¡ Fuego!!!… ¡¡¡fuego en la Santa Bárbara!!!.
El grito cayó como una losa sobre los dos capitanes que, a toda prisa,
subieron a cubierta.

La confusión en el “Horizon” era enorme, no podía haber un sitio peor para
declararse un incendio. Coy aprovechó el desconcierto para colarse en la
estancia de “Cicatriz”, y sin pensárselo mas, tomó la escupidera y corrió
sorteando a los apresurados marineros que portaban cubos con agua; desde
una tronera lanzó el recipiente todo lo lejos que pudo y, tras él, se
zambulló, nadando con fuerza hacia el “Valiant”, a donde ya se dirigía el
bote de Pitt Collins huyendo del incendio que la tripulación del holandés
comenzaba a dominar.
Una hora después solo quedaba olor a humo y cansancio, pues se había
sofocado el incendio y la pólvora estaba intacta, pero a costa de trabajar
a un ritmo frenético.
-¡¡Voy a poner a secar las tripas del responsable de esto en el palo
mayor…!!.- gritaba fuera de sí “Cicatriz”, mientras retornaba a su
camarote seguido de Fréderick.
-Me parece mucha coincidencia con Collins a bordo.-susurró este.
El tuerto se detuvo de improviso , y sin volverse, comenzó a correr
escaleras abajo en busca del contenido de la escupidera, golpeando a quien
le entorpecía por los angostos pasillos. Naturalmente… no estaba.
Mientras apretaba los puños hasta casi hacerse sangre, comenzó a enrojecer
de ira:
-¡¡Danés, trae al muchacho!!.- acertó a decir.
Y, naturalmente, tampoco lo encontraron.
-¡¡Maldito seas Pitt Collins!!…¡¡Los tiburones probarán  muy pronto
carne irlandesa !!.-juró Van Holm, gritando como un poseso en dirección a
las luces de lontananza, donde se adivinaba el navío del hermanastro de
O´Maley.
Entretanto, el “Valiant” había levado anclas y comenzaba a maniobrar; lo
de ser una fragata de un solo puente y estar artillado con cuarenta
cañones menos que el “Horizon”, era engañoso, pues lo hacía mas manejable
y rápido, ni que decir de la proverbial pericia con la que Collins lo
gobernaba.

Coy, amparándose en la oscuridad, había contactado con el bote del capitán
irlandés; este, no dudó en auxiliarle tras identificarse como el grumete
de su hermanastro. Al contrario de “Cicatriz”, colmó al muchacho de
atenciones tomándolo a su servicio personal y rebajándolo de todo servicio
o trabajo penoso nada mas pisar las tablas de la cubierta del “Valiant”.

Fernando Cerezales Fernández

fer pirtata 2

El cañón de las doce libras I – Cerezales Nª10

once ese-Infelicidad-Nº 9

 

fernando ce

el-vuelo-1

once ese

INFELICIDAD 

El taxi le dejó lejos, en Times Square. Ése maldito atasco no hacía

más que mantener la enrevesada línea con la que el día había

amanecido; Tom odiaba caminar entre la muchedumbre, una marea de

gente ausente, apresurada, perdida… como él. Todos lucían el típico

bronceado de final de las vacaciones de verano, por lo que todos

tenían renovadas fuerzas para entorpecerse el paso en las aceras. A

pesar de todo , llegó con antelación a la oficina; una nota en la mesa

de su secretaria le informaba de su ausencia a causa de una gripe,

¡una gripe en verano!, y con el trabajo acumulado. Se desplomó sobre

su sillón giratorio de cuero y trató de serenarse, ¿qué estaba

haciendo?¿hacia dónde iba su vida?.

Licenciado en derecho en Yale, tras muchas penurias y empleos para sacar

sus estudios adelante, mientras sus compañeros se divertían; curiosamente

ahora trabajaba para ellos: Jones, Benson & Smith, que se encontrarían en

alguna playa de Malibú o jugando al golf en Atlanta. Él no disfrutó ni las

vacaciones; un gran caso: unos granjeros contra sus clientes, una

multinacional química, por los vertidos que arruinaron sus cosechas y su

valle. Ganó, por supuesto… ante un par de tecnicismos y un famoso bufete

el juez prefirió no complicarse.

¿Remordimientos de conciencia?, no lo sabía, lo único cierto es que

Sharon, su esposa, le había abandonado llevándose a su hijo para tomar un

vuelo hacia Boston esa misma mañana. Ella no pudo soportar el ritmo de

trabajo y sus largas ausencias; a principios de verano les prometió

disfrutar unas vacaciones los tres juntos, no se lo echó en cara,

solamente le habló de infelicidad e hizo las maletas… Infelicidad,

Sharon no se equivocaba, la semana anterior Tom descubrió que su hijo

sabía patinar, no solo estaba desperdiciando su vida, también la de su

familia, ¡debía recuperarla!

El sonido del teléfono le arrancó de sus pensamientos, descolgó y giró

con su silla para otear el horizonte a través de la fachada de cristal del

World Trade Center, Sharon estaba al otro lado de la línea, lloraba:

-Tom… cariño, unos hombres han secuestrado el avión… lo van a

estrellar… te queremos…

No le contestó, dejó caer el teléfono… podía distinguir la cara del

piloto del Boeing que estaba a punto de colisionar contra su oficina.

Fernando Cerezales Fernández 

BRICOMÁN -Cerezales Nº 8

fernando ce

httpwww.bricoman-servicios.esi

SOY BRICOMÁN, TU HEROE  “PECHO LATA”
MI PADRE ERA BOSCH Y MI MADRE ALCAYATA.
ANTES DE NACER DIJE QUE NO SALÍA
HASTA QUE INVENTASEN EL TALADRO A BATERÍA;
Y YA DESDE PEQUEÑO HACÍA NOVILLOS
PARA PODER JUGAR CON EL “EXIN CASTILLOS”
DESTAQUÉ EN LA MILI DESMONTANDO EL FUSIL,
CON LAS PIEZAS SOBRANTES CONSTRUIA UN MISIL.

TE REJUNTO LA PLAQUETA,
TE TAPIZO UNA SILLA,
PONGO PILAS A TU RADIO,
TE ENGRASO LA CANCILLA.
TE SIEMBRO UNA MACETA,
TE PINTO LA COCINA,
TE EMPOTRO UN ARMARIO,
TE ALICATO LA PISCINA.

SOY BRICOMÁN, DE MEDIDAS ENTIENDO,
PUES PRACTICO CON LA MÍA CUANDO ESTOY CONTENTO.
NO ME PIDAS AMOR, TENGO QUE ESTAR ENTERO,
NI HABLAR DEL POLVO…TRAS LIJAR EL ZAPATERO.
MIENTRAS LO TERMINO, ME TAPO LA NARIZ
PUES ME PONGO BURRO CON LOS GASES DE BARNIZ.
POR ESO YA LO INTUYO, TENDREMOS HIJOS A PARES,
YO TE LOS CONSTRUYO, LUEGO TU LOS PARES.

TE REJUNTO LA PLAQUETA,
TE TAPIZO UNA SILLA,
PONGO PILAS A TU RADIO,
TE ENGRASO LA CANCILLA.
TE SIEMBRO UNA MACETA,
TE PINTO LA COCINA,
TE EMPOTRO UN ARMARIO,
TE ALICATO LA PISCINA.

SOY BRICOMÁN, BUSCAME TODOS LOS DÍAS
EN LA SECCIÓN DE SALDOS DE LAS FERRETERÍAS.
MI LEMA ES:”HAGALO USTED MISMO”,
Y EL LIBRO DE INSTRUCCIONES ES MI CATECISMO.
CASI NO TE CONOZCO, PUES NO TENÍA NI IDEA
QUE, MÁS QUE A MIS MUEBLES, PREFIERES LOS DE “IKEA”,
PUES DE VACACIONES, NI ROMA NI BERLÍN,
QUIERO QUE VAYAMOS AL “LEROY MERLÍN”.

TE REJUNTO LA PLAQUETA,
TE TAPIZO UNA SILLA,
PONGO PILAS A TU RADIO,
TE ENGRASO LA CANCILLA.
TE SIEMBRO UNA MACETA,
TE PINTO LA COCINA,
TE EMPOTRO UN ARMARIO,
TE ALICATO LA PISCINA.

SOY BRICOMÁN, CASTO DONDE LOS HALLA,
FUERA DE MI TALLER NO PINTO NI UNA VALLA;
Y CON LOS AMIGOS NO HABLO DE MUJERES,
SI NO DE LO QUE AHORRÉ AISLANDO LAS PAREDES.
TUS AMIGAS, EN CAMBIO, ME DICEN MEDIO EN BROMA
QUE LES RETOQUE A TODAS EL IMPLANTE DE SILICONA.
AY! LAS MUJERES… NO SON SERES HUMANOS,
IMPOSIBLE ENTENDERLAS, PUES VIENEN SIN PLANOS

TE REJUNTO LA PLAQUETA,
TE TAPIZO UNA SILLA,
PONGO PILAS A TU RADIO,
TE ENGRASO LA CANCILLA.
TE SIEMBRO UNA MACETA,
TE PINTO LA COCINA,
TE EMPOTRO UN ARMARIO,
TE ALICATO LA PISCINA.

SOY BRICOMÁN, Y MORIRÉ DE VIEJO
NO TE DARÉ HERENCIA, PERO SI UN BRICONSEJO,
VE POR AHÍ DICIENDO, PARA DAR ENVIDIA,
QUE MÁS QUE DE ACERO… LA MÍA ES DE WIDIA..

Fernando Cerezales Fernández

RE CORRIDO- Cerezales Nº 7

fernando ce

P1280695“Déjame que te cuente” no, “DEJAME QUE TE CANTE”

RE CORRIDO (CORRIDO MEJICANO)

DICEN QUE LO NUESTRO NO ES SERIO, DICEN QUE ES SIN SENTIDO,
SOLO POR LLAMARME ADULTERIO Y ELLA MARÍA DEL OLVIDO.
ESO SERÁ SU CRITERIO Y PONGO A DIOS POR TESTIGO,
QUE LA QUIERO COMO A MI YEGUA POR MI VIDA SE LO DIGO.
CADA VEZ QUE CABALGO CON ELLA Y DESCARGO MI PISTOLA,
BRINCA Y COCEA SALVAJE Y ME MUERDE EN CADA CABRIOLA.
DICEN QUE SOY CHARRO CON SUERTE Y YO ME SIENTO MUY HONRADO
TODOS QUIEREN REPETIR TRAS HABER SUBIDO Y PROBADO.
AY AY AY AY
SI ESCOGER YO SUPIERA,
YEGUA TORDA O MUJER…
ES LO MISMO ESCOGER
ESO LO SABE CUALQUIERA
NO MAS QUE LA HONRA POSEO, NO MAS QUE LA HONRA ME QUEDA
AHORITA NO COBRO NI UN PESO A QUIEN MONTARLA SE ATREVA.
VAMOS COMPRANDO GANADO DESDE EL PASO A TIJUANA
YO ME QUEDO CON LOS CUERNOS Y ELLA CARGA CON LA FAMA.
NO PUEDO ENTRAR EN EL RANCHO CON MIS BOTAS Y ESPUELAS
SI LE DESARREGLO LA CASA…ELLA ME ARREGLA LAS MUELAS
CUANDO CALZÓN DE ALGODÓN O DE SEDA YO LO QUIERO
VA Y ME LO EMPIEZA DE LANA Y ME LO ACABA DE CUERO.
AY AY AY AY
SI ESCOGER YO SUPIERA,
YEGUA TORDA O MUJER…
ES LO MISMO ESCOGER
ESO LO SABE CUALQUIERA
TENSO LAS RIENDAS SI VEO QUE SE TIRAN DE LOS PELOS
COMO A REQUETECHAMACOTAS CEGADITAS POR LOS CELOS.
Y A MI MARÍA LE DIGO LO MISMITO QUE A MI YEGUA
PARA QUERERLA DOMAR HAY TRES COLAS DE UNA LEGUA
YO VI EN ELLA A LA VIRGEN, A LA VIRGEN DE GUADALUPE
PERO ELLA NUNCA FUE VIRGEN, FUI EL ÚLTIMO QUE LO SUPE.
TENGO RAZONES DE SOBRA PARA CANTAR ESTE CORRIDO,
PUES ELLA SIEMPRE ME COBRA DESPUES DE HABERME…DORMIDO

TANGO-Cerezales Nº6

fernando ce

Sombras vivas -AF2

“Dejame que te cuente” no, “DEJAME QUE TE CANTE”‏

TANGO (FER CEREZALES)


SOY UN POBRE DESGRACIADO,

SOY UN POBRE CONSTRUCTOR,

SIEMPRE VOY A CONTRAMANO

CON LA GUITA QUE ME DIÓ,

COMPRÓ EL PISITO SOBRE PLANO

LLAVE EN MANO JURARÉ,

OTRA COSA ES ENTREGARLO…

EN ESTE SIGLO ACABARÉ

POR “LA BOCA” YO JUGABA

POR LA BOCA MUERE EL PEZ,

LOS PIBES LA PATEABAN

YO ENFOSCABA A SU VEZ,

BOLUDOS QUE SE MOFABAN

BILARDISTAS DE POCA FÉ

AHORA APENAS TIENEN PLATA…

AHORA LOS CUBRO DE PARNÉ.

(Estribillo)

MILONGA DEL LADRILLO,

CAMBALACHE DE HORMIGÓN,

CUANTO MAS BAJA EL EURIBOR

MAS DE TIPO SUBO YO.

TANGO, TENGO, TONGO, TANGA

YA SE OYE EL BANDONEÓN.

COBRO EN NEGRO, Y VOS SIN BLANCA

CAPITALISMO DE SALÓN,

SOLTÁ YA ESA PANCARTA

DEJÁ LA MANIFESTACIÓN,

OLVIDÁ ESA MACANA…

LLAMADA REVOLUCIÓN.

BUSCO ORO, COBRO PLATA,

LIGO BRONCE DESATAO

BATO EL COBRE CON ALCALDES

QUE PAVADA HACÉS VOS? (estribillo)

MILONGA DEL LADRILLO,

CAMBALACHE DE HORMIGÓN,

CUANTO MAS BAJA EL EURIBOR

MAS DE TIPO SUBO YO.

FRÍO- Cerezales 6

fernando ce

àf2-hielo

FRÍO

Sin duda Elba estaba nerviosa, había llegado el gran momento; años de estudios y hasta una operación de implante de microchips con todas las bases de datos de los cursos recibidos, para conseguir el sueño del que tan apasionadamente le hablaba su madre: el doctorado en P. R. C., programas de recuperación criogénica.

Todo empezó en el lejano 2.020, los enfermos terminales eran técnicamente congelados con hidrogeno, y, a la espera de encontrar un remedio para sus males, permanecían así hasta el día de su reanimación, en el que recibían el nuevo tratamiento; a cada paciente se le asignaba un T. R., técnico de reinserción, eso ya lo era Elba, tenía toda su vida solucionada, era el trabajo mejor pagado por su complejidad, además de medicina, tuvo que estudiar materias como filosofía, sicología, historia, educación física y hasta física nuclear… el paciente asignado tenía que recuperar el tiempo perdido y pasar a formar parte de los nuevos tiempos en los que vivía.

El taxi-deslizador entró en el muelle de visitantes del centro de descongelación, aunque la ciudad contaba con un nuevo sistema de aire acondicionado en las calles, notaba como le sudaban copiosamente las manos.

ELEMENTO RECUPERADO Nº 00451KZ5509, o lo que es lo mismo, su paciente, llevaba tres días reanimado, se le había extirpado el tumor canceroso en los pulmones con una ducha de neutrones básicos y ya le esperaba en la sala de contacto. Solo sabía de de él que, en el 2.025, dos antes de nacer ella, se llamaba John Landis y entró en su frío letargo con treinta años hasta ahora, el 2.048, después de que su madre le eligiera a él, teniendo incluso que sobornar a algunos miembros de la junta de asignación para que le fuera concedido, la cual era irrevocable de por vida. Por eso le pareció extraño que no la acompañara en su gran día.

Las puertas automáticas se iban abriendo a su paso, llevaba una bata azul claro con su identificación holográfica colgada en el bolsillo izquierdo, sobre el derecho, caía su precioso cabello pelirrojo, pero el reanimado no podría verlo, debido a su larga inactividad el nervio óptico se hallaba atrofiado, pero eso solo era cuestión de tiempo.

-Buenos días, soy Elba… su técnico de reinserción.

Postrado en su silla de ruedas, en medio de una gran sala muy iluminada, giró lentamente la cabeza hacia ella:

-¿Podría… repetirme su nombre?- Su voz salía entrecortada y pastosa, pero se le entendía bien.

-…Elba, y soy su…

-Ya, si, ya lo se… es su nombre, me resulta familiar… no sé, estoy confuso.

-No se preocupe, es normal en su estado, muy pronto tendrá sus funciones totalmente recuperadas. ¿Supongo que le habrán puesto al corriente de su situación?

-Bueno… si, se en el año que estamos, el tratamiento al que fui sometido… no sé, todo esto era una quimera cuando entré en el programa.

-No se inquiete, yo me ocuparé de todo, ahora debo entregarle el cofre con sus efectos personales, y solo se puede abrir con sus huellas dactilares.

Colocó la caja en su regazo, y con solo rozarla, John notó como se desbloqueaba la tapa.

-Solo hay un papel en su interior…¿Podría usted leérmelo?.

-¿Está seguro?

Él asintió con un inseguro movimiento de cabeza.

- En fin… es una buena manera de comenzar, conociendo su pasado.- Tomó el escrito y comenzó a leer:

“Supongo que todo ha salido bien, y que ya la habrás visto. Ahora quiero que sepas porque lo hice. Me sometí a un tratamiento de clonación y fecundación in-vitro con el ADN más parecido al mío y me quedé embarazada, al segundo mes me hice cirugía estética facial para que ella no sospechara y todo llegó hasta aquí. No podría soportar que vieras el paso de los años por mi cuerpo, la intensidad de mi amor por ti me empujó a ello, espero que lo entiendas, porque cuando leas esto, yo ya me habré quitado la vida, comienza tu otra nueva al lado de ella y ámala como yo te amé a ti, no te será difícil porque además de parecerse a mi… lleva mi nombre, eternamente tuya: Elba”.

Fernando Cerezales Fernández

EL VAGÓN- Cerezales Nº5

fernando ce

fer [Resolucion de Escritorio]

EL VAGÓN

Erase una vez un hombre llamado Albinus, que vivía en Berlín, Alemania.

Era rico, respetable y feliz. Un día abandonó; a su mujer por una amante

joven; amó y fue amado; y su vida acabó en desastre. Contemplaba sin

reaccionar como a su suerte la engullía un torbellino y se sumía por el

desagüe del destino, que lejos quedaba aquel abogado con un bufete en lo

mejor de la calle Unter den Linden, cerca de Alexanderplatz. Su esposa,

de rancia familia prusiana, no pudo soportar la vergüenza y se fue a vivir

a Suiza, con todo su dinero y su profesor de pintura, a su único hijo no

le veía desde que ingresó en las Juventudes Hitlerianas, en cuanto a su

amante… su amante… aun recordaba la primera vez que la vio,

esperándole una gris mañana de octubre en su despacho, con un ceñido

vestido malva de vertiginoso escote; de sus labios emanó música:”Hola…

mi nombre es Elga, me han dicho que puedes ayudarme. Y Albinus decidió en

ese instante que dedicaría su vida a hacerlo; pero el sueño se tornó

pesadilla, la turbadora joven necesitaba asesoramiento para solicitar

pasaporte y visado de salida del país, no parecía difícil, pero su

apellido le dejó helado, Berkowitz, ¡era judía! Una reveladora mirada y una

noche de ardiente sexo, le hicieron obviar el problema y el riesgo;

conocía a gente dentro del partido a quien sobornar, aunque por un buen

montón de marcos. Mientras duraron los trámites, vivió las dos semanas más

felices de su vida; a su esposa le propuso el divorcio a cambio de toda su

fortuna. Se iría con Elga.

La tarde anterior a su partida, en la habitación del hotel, escenario de

pasiones y promesas, ella ya no le esperaba… ni los dos billetes hacia

España, solo dos agentes de la Gestapo poniendo todo patas arriba

buscándolos. Ahora en ese sucio y atestado vagón, ¡qué ironía!, lleno de

judíos, viajaba acurrucado hacia un destino incierto pero seguro que

diferente.

-”Al menos- pensó – podré comenzar una nueva vida, allí… a donde me

lleve este tren”.

Fernando Cerezales Fernández

ACOMPÁÑAME HASTA EL AMANECER-Cerezales Nº4

 

 

fernando ce

ACOMPÁÑAME HASTA EL AMANECER

ACOMPÁÑAME HASTA EL AMANECER

El olor de las mimosas, el sonido de la brisa entre los sauces, el rumor del arroyo, los visillos meciéndose al atardecer, el polvo girando en el haz de luz que se filtra por la ventana… esto es todo lo que poseo, mi capital, mi riqueza, es el legado de Ana.

La conocí en el hospital donde yo trabajaba de sicólogo; ella estaba ingresada en la sección infantil de oncología, el orfanato decidió que era lo mejor para combatir su leucemia, y mi cometido en esa ala era ayudar a los enfermos a sobrellevarlo.

Cuando entré por primera vez en su habitación, sus grandes ojos verdes me saludaron, cortando de cuajo cualquier signo de miedo, tristeza o desconfianza que pudiera haber entre ella y yo. Si, ya lo sé, solo era una niña de once años calva y pálida, pero su mirada inundó mi alma de un cálido sosiego; no tenía a nadie en el mundo, el cáncer comía sus entrañas, pero… me sonreía.

- Hola soy Mario, tu eres Ana ¿no?…

No me contestó, miró por la ventana al patio interior del hospital.

-Aquel rosal de allí, a pesar de estar siempre a la sombra… ha florecido – dijo con voz suave.

Me acerqué al cristal, la presencia del arbusto resultaba patética en medio de tanto ladrillo y hormigón, y si, sorprendentemente, tenía rosas, seis años trabajando en el hospital y acababa de descubrirlo.

Ella pareció intuirlo y me observaba divertida mientras apretaba contra su pecho un manoseado y ajado libro.

-¿De qué trata?.

- Es un Atlas, me lo regaló mi tutora en el hospicio.

Me senté a su lado en la cama y lo abrió orgullosa.

-La URSS todavía viene junta, pero en mis viajes no existen las fronteras…

Los mapas se hallaban cruzados por líneas de lápiz que simulaban itinerarios; y así pasábamos el tiempo, me contaba como eran sus viajes, como era la gente que conocía en cada país: del color en el que venía pintado en el Atlas, me describía los olores, los paisajes… el cielo.

Mi vida, hasta el momento, había sido un insondable agujero negro: trabajo, más trabajo, el fin de semana salir, beber, alguna chica sin nombre… y más trabajo. Ana era mi refugio, ella me enseñó a navegar por su Atlas y por mi vida.

Los demás niños de la planta la adoraban, la escuchaban con la boca abierta, preferían sus cuentos a los videos de dibujos animados de la sala de juegos. Fidel era su vecino de habitación, sus padres habían sucumbido al sida y él también cargaba con sus pecados; Ana lo “adoptó”, le ayudó a descubrir sus propias dotes para el dibujo, y juntos colorearon su mágico mundo.

Fidel murió un lunes. Corrí a la habitación de Ana; se hallaba de pie ante la ventana, mirando al rosal del patio.

-Mario… ¿a ti que te gustaría hacer mientras envejeces?.

La abrumadora pregunta me obligó a sentarme en la cama a reflexionar.

-Flores… si, me encantaría cultivar flores, tener un pequeño invernadero de cristal, vigilar los brotes… trasplantar los parterres…

Su cálida mano tomando la mía me sacó de mi introspección.

-Me encantaría poder ayudarte…- dijo, sonriendo con sus grandes ojos verdes.

Su fortaleza era un soplo de aire fresco en mi vida, algo bueno tuve que hacer para ser premiado con la amistad de este ser.

Un domingo al anochecer me telefonearon a casa; volé hacia el hospital, pero mis pasos se volvían indecisos a medida que me acercaba.

Al entrar en la habitación sumida en penumbra, las enfermeras y el médico de guardia salieron deprisa y evitando mis ojos. Ana estaba sedada y con oxigeno.

-Hola Mario…

De ella solo quedaba su mirada, en dos días su cuerpo se había consumido pavorosamente.

-Ey… Ana, -dije, tomando el Atlas con todo el ánimo que pude reunir-¿a dónde me quieres llevar hoy?.

-Lo siento… pero a este viaje… tengo que ir sola.

Noté un fuerte nudo en la garganta y lágrimas aflorando en mis ojos. Hizo un denodado esfuerzo por sonreír, y me invitó con una palmada en la colcha, a ocupar mi sitio a su lado:

-Acompáñame hasta el amanecer…

-Descuida… aquí estaré – susurré, mientras la abrazaba contra mi pecho.

-Puedes quedarte con mi Atlas, encontrarás la procedencia de las flores de tu invernadero…

La vida de aquella niña se me escurría entre los dedos, y nada podían hacer todos mis estudios y experiencia, en la facultad, allí lo primero que aprendes es a no involucrarte. Me encontraba perdido y a la deriva.

- Estaré bien, ya verás… donde voy seguro que no tienen ventanas a un patio interior, y no tendré el estomago revuelto con tantas pastillas.- aseveró mientras abría el Atlas.

-¿Donde te apetece ir?- intenté decir con entereza, mientras mis lágrimas caían sobre las manoseadas páginas.

- A Francia no…parece que llueve allí…- dijo con su forzada sonrisa , mientras se recostaba tras un repentino acceso de dolor.

-¡Ana!..

-No, espera… solo … solo voy a descansar un poco.

Murió en mis brazos, parecía un ángel, su aliento se fue desvaneciendo al mismo tiempo que la presión de su mano sobre la mía.

Ahora, tres años después, cultivo flores, tengo un precioso jardín, y cuando estoy un poco bajo voy a ver a Ana, está en un lugar soleado a donde incluso he trasplantado el rosal del patio, y yo me siento en mi sitio sobre la lápida, mientras mi hija juguetea con las doradas tres letras que lucen sobre ella y que también son su nombre.

Fernando Cerezales Fernández

MUERTE EN LA ABADÍA II-Cerezales Nº3

 

fernando ce

“Carracedo  del Monasterio,  años 50” - AF2 (2) [Resolucion de Escritorio]

MUERTE EN LA ABADÍA II

- Si me perdonáis la interrupción eminencia, sé de su presencia y que ha estado turbando el sosiego con sus preguntas por toda la abadía, no quisiera perturbar mas a los hermanos; yo ya he redactado el oportuno informe al abad general de nuestra orden. Quisiéramos ocuparnos solo ya de elevar nuestras plegarias y olvidar este desagradable incidente, no sería bueno levantar tanta polvareda, saldrían a la luz detalles que mancharían el buen nombre de la familia de Su Santidad y de este tranquilo monasterio.

El cardenal intuyó cierto desafío en las palabras del hermano Anselmo.

- No debéis preocuparos, Marcelo es tan discreto, que, de hecho ya ha estado ocupado de este… “asunto”, desde el mismo día del entierro, incluso tenemos una copia de su informe, y en cuanto a la congregación, el esclarecimiento de los hechos y su reacción ante ellos la pondrá en su lugar. Mañana reúna a los hermanos en la sala capitular, como deferencia hacia su orden, seréis los primeros en conocer los resultados del trabajo de Marcelo…

El nuncio dejó al fraile con la palabra en la boca y se encaminó con el joven cura hacia sus habitaciones para disfrutar de su habitual partida de ajedrez.

El día siguiente trajo agitación a Montecassino, por todas las esquinas, los comentarios y especulaciones no dejaban sitio a la oración.

Tras un frugal desayuno todos fueron ocupando su sitio en los escaños de la sala capitular, finamente tallados en madera de nogal. El suelo estaba cubierto con grandes losas calizas, y desde él, salían unos nervios de granito que se entrecruzaban en la alta techumbre, sirviendo de marco a un gran rosetón con la imagen de San Benito en una espectacular vidriera, que proyectaba su luz multicolor en el centro de la nave, dejando el resto en penumbra, en parte causada por el humo de decenas de cirios.

Tras de una breve plegaria, tomó la palabra el nuevo abad, el cual comenzó con cierta displicencia:

-¡Hermanos, nuestros ilustres visitantes nos iluminaran con su sabiduría, ofreciéndonos sus conclusiones acerca de la muerte de nuestro bien amado hermano Inocencio, que en gloria esté…!- su voz resonaba profunda por la forma abovedada del techo.

Los presentes se persignaron y clavaron su mirada en Marcelo, que aguardaba ya en el púlpito ante unos legajos.

Este, miró de soslayo al cardenal, que, sentado en un sillón de brazos tapizado en rojo, le hizo una leve seña. Se aclaró la voz y, alzando un papel, comenzó:

- Primeramente os leeré el documento enviado por Fray Anselmo a Roma, seré breve, pues el contenido así lo es:

“Al prior superior de la orden bedictina casiniense:

Hoy, se halló el cuerpo sin vida del hermano Inocencio de Aosta, abad y guía de esta congregación, que Dios acoja en su seno. Su cuerpo pendía colgado de una cuerda del techo de su celda, al parecer, el desdichado colocó un escaño encima de la mesa y desde allí puso fin a su vida.

Las razones que le empujaron a tan triste fin, las llevará consigo a la tierra de los justos, pero creemos que el agravamiento de su enfermedad hizo mella en su ánimo. Debemos, además, hacer mención a un delicado asunto, paralelo a los acontecimientos: la aparición de un recién nacido a las puertas del monasterio, el cual portaba un crucifijo repujado, propiedad del abad. Este extremo nos lleva a creer que el escándalo de la paternidad cortó el fino hilo que lo unía a esta vida.

Por nuestra parte, y sobre todo yo como su confesor, trataremos de ocultar en lo posible la conducta del otrora intachable hermano Inocencio, que en paz descanse.

Montecassino a once de Marzo del año de nuestro señor de mil quinientos noventa”

Un murmullo recorrió la sala tras la finalización de la lectura, muchos desconocían los términos de la misma, y la estima hacia el difunto se había derrumbado por su infame acción.

El padre Marcelo esperó pacientemente a que cesaran los comentarios.

- Quiero ahora deciros que, el resultado de mis investigaciones me apartan bastante de las conclusiones de este informe…

Estas palabras captaron más si cabe la atención de los presentes, que parecían traspasar su mente para intentar leer su contenido, presos de la ansiedad.

- Creo hermanos… que el abad Inocencio no se suicidó y, cuando menos, fue ayudado a morir…

Fuertes voces de desaprobación se levantaron por doquier:

-¡Quieren manchar nuestra orden!…

-¡Esto es obra del maligno!…

-¡Sucias falacias!…

-¡No tenemos por qué soportar esto!…

-¡¡¡ Hermanos… hermanos, nuestros huéspedes merecen respeto!!!. -Fray Anselmo intentó apaciguar los exaltados ánimos, mientras sonreía cínicamente.

-Gracias… podéis continuar Marcelo.- Indicó el cardenal.

El joven cura, lejos de amilanarse, continúo firme:

- A las pruebas me ceñiré y vosotros juzgareis. Os diré en principio, que mi entrevista con el galeno que atendía a Fray Inocencio fue harto reveladora. En ella me describió su enfermedad, una infección en la sangre cuyos síntomas eran: tendencia a la obesidad, falta de movilidad en las piernas y dificultad en la visión… todos erais conocedores de ello, eso me lleva a dudar de que alguien así pudiera subir a una silla situada encima de la mesa y ponerse una soga al cuello… y todo esto a oscuras pues, cuando se descubrió el cadáver, la vela de la habitación estaba apagada y con poco tiempo de uso, de lo contrario estaría totalmente consumida en el candelabro. Ya he eliminado uno de los motivos de suicidio; en cuanto al otro, la visita a sus familiares en Aosta, lo elimina también, pues allí me revelaron la razón de su acogimiento a los hábitos y su retirada de la vida pública como heredero del ducado: otro de los síntomas posibles de su enfermedad era la incapacidad para tener descendencia…

Ni el más leve sonido se oía en la gran sala, todos habían quedado mudos. Conscientes de la cortante tensión, el joven investigador no dudó en continuar:

-Alguien estaba con el abad en el momento de su muerte… y ese alguien está entre vosotros… y tiene que ser alguien con impaciencia de ocupar su sillón, que saliera sin levantar sospechas al exterior del monasterio, que tuviera acceso a sus objetos personales y a su pasado, y como confesor nos dejara entrever un… “delicado asunto”.

-¿¿Me estáis acusando jovencito??.- Explotó Fray Anselmo, poniéndose en pie mientras le señalaba amenazante con el dedo.- ¡Eso son solo conjeturas!-.

El padre Marcelo descendió despacio por la escalera de caracol del púlpito, y deteniéndose a cierta distancia del monje, alzó el pergamino con el informe de este y dijo:

-¿Como explicáis pues, que vuestro informe tenga fecha anterior a la muerte?… Yo os diré porque: vuestro macabro plan se empezó a gestar nueve meses atrás, hasta el informe teníais preparado, pero el error de cálculo fue confiar que el cadáver se descubriría esa noche, por contra, se hizo al día siguiente, al igual que el niño… ¡¡que Dios os perdone, dejasteis morir de frío a vuestro propio hijo!!.

Fernando Cerezales Fernández

MUERTE EN LA ABADÍA-Cerezales Nº2

MUERTE EN LA ABADÍA-Cerezales Nº2

fernando ce

Monasterio de Santa María de CarracedoMUERTE EN LA ABADÍA

-¡Esta pierna!… cada día me molesta mas, me duelen todos los huesos.

El monje cillerero mascullaba sus penas, mientras cruzaba cansina mente el atrio, protegiéndose con su tosco hábito de invierno de la fina pero fría lluvia y apoyado en su gastado bastón. Desde el campanario se oía el monótono tañido llamando a maitines.

Aun no había amanecido sobre la abadía de Montecassino, en el corazón de Padua, el día 12 de Marzo de 1590, la fecha más negra de esta comunidad benedictina, desde que se llevaran los restos de San Benito a Francia.

El hermano Luciano, así se llamaba el renqueante fraile, se dirigió hasta el portón que daba acceso a la escalinata exterior, después de haber encendido todas las palmatorias que se fue encontrando. Recorrido que podría hacer con los ojos cerrados, pues era su cometido, y lo había llevado a cabo sin fallar un solo día desde veintitrés años atrás.

Tras destrabarla, la pesada hoja crujió sobre sus goznes y la tenue luz de las velas proyectó su rechoncha silueta sobre la escalinata. Seguía gruñendo mientras se disponía a volver sobre sus pasos pero algo en el exterior le llamó la atención, en la penumbra pudo distinguir lo que parecía un cesto de mimbre en medio del embarrado camino, como los que traían los aldeanos con legumbres de ofrenda para la comunidad; se encapuchó de nuevo, pero a medida que se acercaba al bulto, un mal presagio le invadía el ánimo; alargó el cayado e intentó mover el cesto, lo que consiguió fue volcarlo, pero el descubrimiento de lo que contenía hizo que se le cortara la respiración y un tremendo nudo en el estomago… de su interior rodó el cuerpo inerte de un recién nacido, con una pequeña cruz de plata enredada en su chal.

Fray Luciano tardó en sobreponerse y, a duras penas, recogió el pequeño cadáver y corrió como nunca hacia el interior del monasterio buscando las habitaciones del abad mientras gritaba:

-¡¡¡ Dios todopoderoso… protégenos!!!

Cruzó la iglesia abacial y el claustro fuera de sí, ni siquiera reparó que varios monjes habían acudido ante semejante alboroto. Ni siquiera llamó a la puerta de la celda:

-¡¡¡ Padre abad… padre abad!!!.

Nadie contestó, la oscuridad cubría la estancia; posó el cesto en el suelo y, a tientas, buscó el candelabro que siempre estaba encima de la mesa. En el umbral, un buen número de hermanos esperaban en medio de la mayor confusión.

Fray Luciano, notó como algo le rozaba la cara, el obstáculo se balanceaba produciendo un leve crujido, lo asió con las manos y comprobó estupefacto que eran pies… unos gélidos pies.

El tumulto a su espalda le hizo volverse, en ese momento entró Fray Anselmo con un candelabro iluminando la habitación, y todos horrorizados comprobaron que de una viga del techo colgaba por el cuello el cuerpo sin vida del hermano Inocencio, el abad, con los ojos en blanco y la lengua amoratada. Nadie reaccionó, el hermano Luciano cayó desvanecido.

Las exequias se extendieron a lo largo de un mes; acudieron representaciones de muchas congregaciones, incluso desde El Vaticano fue enviado el cardenal Merino, nuncio del papa Urbano VII. La versión oficial habló de suicidio dando por zanjado el tema, pero el hecho de que el difunto fuera primo del pontífice, extremo este desconocido por los monjes de Montecassino, era una razón de peso para hacer, cuando menos, un informe, y esa era la segunda razón de la presencia del cardenal en la remota abadía.

-Quiero presentaros a alguien…- dijo el nuncio, uno de esos días a Fray Anselmo en el refectorio después en la cena.

Este, asumió la dirección de la abadía provisionalmente, puesto que había sido candidato a ese puesto frente al desaparecido hermano Inocencio, además de su más próximo colaborador, confesor y el único que contaba con autorización para salir del monasterio para los asuntos que fuera menester.

- Este es el padre Marcelo, uno de mis más aventajados discípulos, lleva tres días con nosotros, llegado de Roma, lo he hecho llamar para que redacte el informe, se ocupará de…


Continuara……………

Fernando Cerezales Fernández

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