
“nuestros maestros”
Abel Alonso Abella:
VIVENCIAS Y RECUERDOS
En primer lugar, pido disculpas a Toño, el del “Avenida”, por el retraso en lo prometido desde nuestra última conversación. Diversas circunstancias han ido dilatando el envío de estas líneas a su página de Internet.
ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS.- En el kilómetro 48 de la carretera de Toral de los Vados a Santalla de Oscos está Candín, pueblo donde nací. Es cabeza del municipio de Ancares (subcomarca del Bierzo en el límite con Asturias y Lugo), formado por once pueblos: Lumeras, Villarbón, Villasumil, Sorbeira, Espinareda, Suertes, Candín, Pereda, Tejedo, Balouta y Suarbol. Los nueve primeros en el valle de Ancares, recorrido por el río Ancares, afluente del Cúa, al que se une en Los Poliñeiros, aguas arriba de Villabuena. Los dos últimos, Balouta y Suarbol, están en la cuenca del Navia, separados del valle mencionado por la sierra de Ancares y a los que se accede por el puerto de Ancares (1648 m.).
Una aclaración: por los años 60 del siglo pasado, siendo Fraga Iribarne ministro de Información y Turismo, el topónimo se pluraliza y aparece, por primera vez, Los Ancares, término ambiguo que abarca el territorio que a cada cual le parece bien. No hace mucho, en una publicación con gran despliegue fotográfico, Ancares iba desde Peranzanes hasta Sobrado y desde Becerreá hasta Navia de Suarna, en Lugo. No me cuadra que los fornelos o los de Sobrado se consideren ancareses. Creo que me estoy pasando con datos geográficos. Deformación profesional.
En definitiva: soy berciano; ancarés por nacencia y ancarés y fornelo por ascendencia (mi madre era de Candín y mi padre de Peranzanes).
Pero Toral y Ancares tienen en el pasado mucha más relación que podemos suponer a día de hoy. El único medio de transporte que comunicaba a los ancareses con el mundo exterior, hasta bien entrado el siglo XX, era el tren y la estación más próxima, Toral de los Vados.
Por la carretera ya mencionada, hasta que no se hizo la que desde Ocero va a Ponferrada por Sancedo y Cabañas, circulaba algún coche que hacía el servicio a modo de “coche de línea” desde Toral hasta el pueblo en que terminaba la carretera, Sésamo, donde nació Juan García, alcalde de Toral de los Vados en dos etapas distintas durante la Segunda República. En mi adolescencia, el coche de línea con Ponferrada nos dejaba en Vega de Espinareda. Para llegar a Candín quedaban 15 km por montaña, para recorrer a caballo o a golpe de calcetín.
También en Toral, a mediados del siglo pasado, estuvo el cargue a donde llegaba el carbón de algunas minas de Fabero propiedad de un ancarés de Lumeras, Domingo López Alonso.
ALGUNOS DATOS PROFESIONALES.-
- Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Astorga.
- Magisterio en la Escuela de Magisterio de León.
- Mi primera escuela: Ferreras de Cepeda, como interino.
- Oposiciones al Magisterio Nacional en León.
- Primer destino provisional: Escuelas Graduadas “Guzmán el Bueno” de León.
- Destino definitivo: Unitaria de niños nº 1 de Villadepalos.
- Por concurso de Escuelas Comarcales, nos trasladamos a Toral Matilde, mi mujer, y yo.
- Terminamos ambos la licenciatura de Geografía e Hª.
- Traslado a León, Colegio Público “Guzmán el Bueno” (segunda vez) y Matilde al C.P. “San Claudio”.
- Oposiciones a Enseñanza Secundaria.
- Institutos de Cistierna y ” Giner de los Ríos” de León.
Una larga singladura de 44 años de aula y tiza en los que conocí algunos miles de alumnos, impartiendo clases de distintas materias desde 1º de Primaria hasta el último curso de Secundaria, 2º de Bachillerato LOGSE, como se dice ahora.
MI ETAPA EN TORAL.- La Ley General de Educación (1970), de Villar Palasí, supone el mayor cambio en la enseñanza no universitaria en la segunda mitad del s. XX en España. Se establecía la E.G.B. (Educación General Básica) y, entre otras cosas, se crearon las Escuelas Comarcales. Uno de estos centros empezó a funcionar en Toral de los Vados en el curso 1979-80.
El área de influencia del Colegio de Toral abarcaba los ayuntamientos de Oencia, Sobrado, Carracedelo y Toral. Se trataba de concentrar a los alumnos de Segunda Etapa de E.G.B., 6º, 7º y 8º; lo que hoy es 6º de Primaria y Primer Ciclo de E.S.O. A tal fin, se estableció el transporte escolar para recoger a los alumnos de los pueblos afectados, además de aquellos en los que la escuela se suprimía, caso de Otero. Uno de estos pueblos afectados fue Villadepalos.
Esa fue la causa de mi traslado profesional a Toral, ya que en Villadepalos atendía a los
alumnos de Segunda Etapa. Se pretendía, con la concentración, mejorar la calidad de la enseñanza con la posibilidad de que hubiese profesores de distintas áreas y evitar que un mismo profesor tuviese que impartir clases de todas las materias y en los tres cursos, como entonces sucedía.
Como precedente familiar, también en la enseñanza, mi hermano Adolfo fue el primer Director del Colegio Libre Adoptado de Toral de los Vados, dependiente del Instituto “Gil y Carrasco” de Ponferrada. Aquí trabajó los cursos 1967-68 y 1968-69. Se impartían clases de Bachillerato Elemental.
En mi primer curso, 1979-80, las clases se desarrollaban en las escuelas viejas de la calle Mariano Remacha. Desaparecida la Formación Profesional en el año 81, las clases de Segunda Etapa pasaron al colegio nuevo, en El Lago. Allí había dos grupos por cada uno de los tres cursos, 6º, 7º y 8º, con una matrícula media entre 25 y 30 alumnos en cada grupo. También en el año 84 se implantó el servicio de comedor en el Colegio Comarcal. Aparte de otras materias, básicamente me ocupé de la asignatura Lengua Española en los cursos 7º y 8º, hoy Primer Ciclo de la E.S.O.
Quiero destacar la buena voluntad de la mayoría de los alumnos en una asignatura, Lenguaje, con mucha complejidad: expresión oral, expresión escrita, morfología, sintaxis,
vocabulario, redacción, ortografía… Es una materia en la que el interés por la lectura es fundamental y siempre hubo alumnos con cierta aversión hacia la letra impresa, máxime en un mundo en el que prima la imagen, que evita el esfuerzo de la asimilación mental de la frase.
Y qué decir de la ortografía; ¡qué pesadilla! para muchos alumnos. También aquí la lectura es básica. Recuerdo a un compañero de estudios que me comentaba lo bien que le iba leer novelas del Oeste (no quería otras) para mejorar su ortografía. En nuestras clases, a falta de ordenadores portátiles, pizarras digitales y los medios audiovisuales que ahora proliferan, nos apañábamos con la pizarra de toda la vida, las series de palabras, tizas de colores, dictados de comprobación y copiar las faltas, entre otros, como los ejercicios de redacción y la prensa en la escuela.
Participar en los concursos de redacción era habitual. En el convocado por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, obtuvo el primer premio provincial Sonia Franco Núñez, alumna de 8º de E.G.B. en el curso 1982-83.
Otra actividad extraescolar organizada desde el Departamento de Lenguaje fue la puesta en
marcha de GARABATOS, publicación o “revista”, por llamarle de algún modo, que se hacía en el Colegio. El nº 1 aparece en abril de 1983. El equipo de redacción lo formaban Sonia Franco Núñez (coordinadora), Mª de los Ángeles García Franco, Luis García Rodríguez, Felipe Sánchez Navarro, José Javier Ferraz Bouzas, Mª Teresa Río Ramírez y José Raúl F. del Castillo Díez.
Colaboraban todos los alumnos que querían. Se seleccionaban los trabajos, entrevistas, noticias, pasatiempos, etc. y se corregía la redacción y ortografía. Luego se pasaba a un cliché con la máquina de escribir y , a continuación, iba a la multicopista donde se imprimía por una sola cara en folios del Colegio. Se grapaba y distribuía gratis entre los alumnos. Todo de pura artesanía.
El nº 3, de diciembre del 83, se vendió a 25 ptas. (15 céntimos de €) para entregar lo recaudado a la Cruz Roja local que había empezado a funcionar el año anterior, siendo su presidenta Mª Dolores Díez Franco.
El nº 5, de junio del 85, supuso un gran avance en contenidos y sobre todo “tecnológico”. Gracias a la colaboración del Ayuntamiento, que nos ofreció su fotocopiadora, ya se pudo imprimir por las dos caras, sacar fotos, insertar textos de prensa o dibujos sobre el folio, sin necesidad de hacer el cliché. El nº 6, último de mi etapa en Toral, se publicó en junio del 86.
REFLEXIÓN FINAL.- En síntesis, fue una etapa más de mi vida profesional, con aciertos y errores, pero con la satisfacción de haber dedicado mi esfuerzo y saber a incrementar la formación de unos alumnos que siempre recuerdo y cuyos éxitos personales y profesionales me han hecho enormemente feliz.
La labor docente no se ve reflejada a corto plazo. A medida que pasa el tiempo es más fácil apreciar su huella. Pienso que la relación afectiva entre padres, profesores y alumnos en un clima de respeto, cariño y amistad, facilitan la enseñanza y educación de los alumnos. Una y otra son cosas distintas aunque relacionadas entre sí. En la enseñanza, por lo general, intervienen más los profesores o cualquier otro medio de divulgación de conocimientos. En la educación es decisiva la familia, aparte de otros medios de gran influencia, no siempre positiva, tales como TV, Internet o el grupo social.
Inmersos, como estamos, en un mundo en crisis de valores, con honrosas excepciones, educar es mucho más complejo que enseñar que lo puede hacer, mejor o peor, un solo profesor. Como bien dice un proverbio africano: “Para educar a un niño hace falta una tribu entera”.
Y en todo el proceso, educación e instrucción, la parte fundamental es la aptitud y actitud del alumno con su memoria, entendimiento y, sobre todo, voluntad. Sin su colaboración y entrega, es muy difícil llegar a conseguir lo que, ya en el siglo IV antes de Cristo, el filósofo griego Platón consideraba el fin de la labor educativa: “Dar al cuerpo y al alma toda la belleza y perfección de que son susceptibles”.
Abel Alonso Abella.
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Entrevista realizada por Lidia Muriente