Víctor, el de Lera

toni- cabalgamos

VICTOR

Un capítulo de estas MEMORIAS DE TORAL estaba dedicado, desde hace algún tiempo, como no podía ser de otra manera, a Víctor Méndez, -Víctor, el de Lera- amigo mío desde la infancia porque, a pesar dela diferencia en edad -él, setenta y nueve y yo algunos menos- éramos amigos. Asistimos juntos a la misma escuela: la de don Paco en El Ferradal

No sé por qué motivo yo ocupaba pupitre delante de él y como estos pupitres tenían doble asiento, yo convivía con Julián “Xeíto” y Víctor estaba ubicado detrás de mi. Vivía en su mundo, en un banco largo que atravesaba, de un lado al otro,, el local.

Víctor -iba diciendo- vivía en su mundo o, por mejor decir, vivía en el mundo de sus ideas o inventos, si se les victor lera hijo [Resolucion de Escritorio]pueden llamar así y así deben ser llamados.

Lo recuerdo manejando una especie de pinzas, muy pequeñas con las que arrancaba, como experto cirujano, las alas a las moscas que se aventuraban en sus dominios y uniéndolas con finos hilos a una caja de cerillas que lentamente iba siendo arrastrada, ante la expectación de todos nosotros, mientras don Paco, en aquellas tardes soñolientas, cabeceaba adormilado.

A veces, también, cazaba las moscas a mano y las hacía revivir -es un decir- cubriéndolas con ceniza caliente que procedía de algún cigarrillo.

Más tarde,la vida, como es natural, nos separó. A mi me ingresaron en el Seminario de Astorga y Víctor, entre otras cosas, montó una emisora de Radio en Toral, emisora cuya voz llegaba, por el Oeste a tierras gallegas , al Barco de Valdeorras y por el Este a Manzanal. (Al Sur, la voz de perdía en las montañas del Apostolado, la Cabrera, y al Norte, en las estriaciones asturianas).

Victor nos explicó, cuando Maruli Miranda y yo preparábamos nuestro primer libro sobre Toral que la imaginación, en aquella emisora, la ponía Carlos Pintado que escribía los guiones en la fábrica de Cementos “Bergidum”, en Victor lera radios [Resolucion de Escritorio]Parandones y que Jesús Digón, por ejemplo, estaba tan entusiasmado con la idea, que abandonó sus estudios y en lugar de irse los lunes a la Universidad se quedaba en el local de la emisora, alimentado a base de bocadillos de mortadela que le proporcionaban sus compañeros y dormía en el suelo envuelto en unas mantas de Val de San Lorenzo.

También nos recordó que don Mariano Remacha apoyó la emisora . Un día llegó a los estudios -llamémosles así- con un montón de discos bajo el brazo para que no faltase música, según dijo. “Cuando vimos los discos -cuenta Víctor- nos dimos cuenta de que eran, únicamente jotas aragonesas porque bien sabido era que don Mariano era un aficionado a la música de su tierra”.

Nos dijo que las casas comerciales del pueblo lo ayudaban con anuncios pagados y que un día apareció por allí Pepe, el de “América”, tu padre, y dijo que él también quería colaborar con nosotros, de alguna manera y que, a lo mejor un día, venía con el bandoneón a interpretar un tango, en directo, pero que, de momento, nos dejaba aquel paquete que traía en las manos. Al abrirlo, vimos, con sorpresa que eran calendarios de pared con el anuncio de “Casa América”. Naturalmente agradecimos su buena voluntad”.

Copia de toral co  victor lera varito [Resolucion de Escritorio]Volví a conectar con Víctor cuando jugaba al fútbol en la S.D.Toralense junto con “Tacones”, Varito, Lisín, “Calabazo”, Jesusito, el de doña Pura , Pepín “Maroto” o Sindo.

Yo no llegué a jugar con él, con Víctor, pero lo vi jugar de extremo. Corría la banda con su forma característica de correr, como si se tratase de un vaquero del Oeste acostumbrado a montar a caballo y de piernas arqueadas. Y lo admiré porque era un buen jugador. Quizá no llegó a destacar por aquella época porque La Mata era un prado que se anegaba en invierno y no se podía jugar al fútbol.

Vino, después, la época del cine: Víctor había montado una especie de cine ambulante y recorría los pueblos ofreciendo sesiones. Colocaba una sábana en una pared, aguardaba la llegada de los espectadores con sus sillas, cobraba la entrada y comenzaba el espectáculo.(Hay que decir que, por aquel entonces el cine estaba en auge y la televisión, que él trajo a Toral, apenas funcionaba)

Lo visitamos -decía- en su casa de El Lago y nos prestó fotos para alguno de los libros sobre Toral y le comenté, sinceramente, que , para mí, había sido algo más que un vecino del pueblo, había sido un innovador en un pueblo anquilosado y que, aunque le extrañase, creo que el pueblo tenía una deuda con Víctor Méndez que era merecedor , sino de una calle, sí, de una placa que recordase su nombre. Todavía no lo han hecho. Aún están a tiempo, aunque, como siempre, los recuerdos de este tipo llegan tarde.

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4 comentarios to “Víctor, el de Lera”

  1. Pituca Says:

    Era sobretodo una gran persona,que vivía y dejaba vivir.Gracias Tony por este pequeño “” homenaje”” a un soñador.

  2. CHUS Says:

    Apoyo la idea, estamos hablando de un EMPRENDEDOR siempre innovando, con ideas de hacer algo diferente, yo no lo llamaría soñador!!! UNA PERSONA CON INQUIETUDES


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