Algunos ejemplos del anticlericalismo y la conflictividad social en Toral de los Vados durante la época de la II República (1931-1936).

Historal -AF2

capilla  c

Siguiendo las explicaciones del historiador Julián Casanova, debemos decir que el anticlericalismo en España no era un fenómeno nuevo en el siglo XX, aunque ahora iba mucho más allá de las críticas populares al enriquecimiento y la inmoralidad del clero que ya se habían vertido desde la Edad Media. Era un movimiento político de tradición liberal que defendía el proceso de secularización, es decir, la libertad de cultos, la desvinculación de la sociedad civil del dominio eclesiástico y la creación de un Estado laico. El anticlericalismo había cuajado sobre todo en buena parte del proletariado urbano de ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, las cuencas mineras de Asturias y País Vasco u otras zonas mínimamente industrializadas. Los trabajadores, adscritos a sindicatos y a partidos políticos obreros vinculados con el republicanismo, el anarquismo o el socialismo, abrazaron el ateísmo como una ideología antioligárquica y empezaron a considerar a la Iglesia como “un enemigo de clase” en igual posición que los patronos. Esta actitud surgía como una reacción frente a la resistencia de la jerarquía eclesiástica a perder los privilegios políticos, jurídicos y económicos que todavía mantenía, frente a su tradicional monopolio en la educación y en las instituciones de asistencia social y de beneficencia; y finalmente, frente a su férreo control de la moral, de las costumbres, de las fiestas y de la cultura.

Con la proclamación de la II República en España en 1931, la Iglesia católica sintió que perdía una buena parte de su posición hegemónica tradicional. Según Casanova, el privilegio dejaba paso a lo que la jerarquía eclesiástica y muchos católicos consideraban una persecución abierta. La confrontación entre la Iglesia y la II República, entre el clericalismo y el anticlericalismo, dividió a la sociedad española de los años 30 tanto como el más importante de los conflictos sociolaborales. Aumentaron las dificultades de la Iglesia española para arraigar entre los trabajadores urbanos y el proletariado rural, hartos de sermones basados en una doctrina históricamente conectada con la cultura más conservadora y basada en la obediencia a la autoridad, en la defensa del “orden social” que blindaba a los ricos y a los grandes propietarios, en la redención a través del sufrimiento y en la confianza en la recompensa celestial tras la muerte.

clip_image002

La Constitución de la II República aprobada el 9 de diciembre de 1931 establecía la división de poderes con la supremacía del poder legislativo, reconocía los derechos y libertades individuales y el sufragio universal (tanto masculino como femenino), pero también legalizaba una legislación sumamente dañina para la Iglesia: declaraba la no confesionalidad del Estado, aprobaba la libertad de cultos, eliminaba la financiación estatal del clero, introducía el matrimonio civil y el divorcio, sometía a la jurisdicción civil los cementerios y prohibía el ejercicio de la enseñanza, las actividades mercantiles e industriales a las órdenes religiosas. Finalmente, La Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, aprobada por las Cortes el 2 de junio de 1933, y reglamentada por un Decreto del 27 de julio, regulaba las órdenes y congregaciones religiosas, reglamentaba el culto público, suprimía los subsidios oficiales al clero, nacionalizaba parte del patrimonio eclesiástico y decretaba el cierre de los centros de enseñanza religiosos, con excepción de los seminarios.

Todo esto fue lo que un régimen reformista como el republicano sacó a la luz en España en los años 30, una década ya de por sí de gran conflictividad social. A la supuesta persecución legislativa pronto se unió el anticlericalismo popular, materializado en actos esporádicos violentos como quemas de conventos y otros edificios religiosos. Ello ocurrió ya por vez primera en Madrid, Andalucía y otros puntos de España en mayo de 1931, y continuaría en mayor o menor medida en años sucesivos. También tenemos ejemplos de ello en el caso de Toral de los Vados:

clip_image002[8]

-En una noticia publicada el 24 de agosto de 1932 en el periódico "La Libertad" se informaba de que hace unos días, en Toral de los Vados, cuando se hallaba en la puerta de su domicilio el sacerdote Don Ricardo Abella, recibió una perdigonada, que le produjo heridas en el cuerpo, brazos y cara, con pérdida del ojo izquierdo. Se ignoran quiénes fueron los autores.

-En una noticia del periódico "Región" publicada el 9 de abril de 1933, se informaba de que el párroco de Toral de los Vados había visitado al gobernador civil de León para denunciarle que el domingo pasado, cuando se hallaba oficiando misa con la iglesia llena de gente, se presentaron en el templo cuatro mozalbetes que iban en nombre de las Juventudes Libertarias (agrupación juvenil adscrita al movimiento anarquista) y le obligaron a interrumpir la misa. El gobernador ha puesto el hecho en conocimiento del Juzgado y ha dado órdenes a la Guardia Civil para que busque a los cuatro jóvenes autores del hecho.

-En una noticia del periódico "La Libertad" publicada el 28 de junio de 1934 se dice que el día anterior, en el pueblo de Toral de los Vados hizo explosión una bomba en la torre de la iglesia (la iglesia vieja, no la actual) causando graves desperfectos y derribando parte de la misma. Se intentó también quemar la iglesia, para lo cual fue rociada con gasolina una de las ventanas de la sacristía, no propagándose el fuego debido a la rapidez con que acudió el vecindario. También el 28 de junio de 1934, en el periódico "Las Provincias", se ampliaba esta noticia diciendo que este atentado buscaba atemorizar al sacerdote, achacándolo a elementos extremistas afectos a la Casa del Pueblo (sede del partido socialista en Toral de los Vados). La Guardia Civil practica gestiones, pero no ha logrado detener aún a los autores del salvaje acto.

 

Diego Castro Franco

Diego Castro Franco, profesor de historia del IES Europa de Ponferrada.

Anuncios
Publicado en HisToral. 1 Comment »

Una respuesta to “Algunos ejemplos del anticlericalismo y la conflictividad social en Toral de los Vados durante la época de la II República (1931-1936).”

  1. Pituca Says:

    Estupendo trabajo,mis felicitaciones.A mi me encanta saber todo lo referente a nuestro pueblo,asi que animaria a ti y otros”” historiadores”” que nos contaran mas cosas.


Deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: