DONDE HABLO DE OTROS PREMIOS LITERARIOS

toni- cabalgamos

MEMORIA DE TORAL

Imagen (46)

No quisiera que estos artículos en los que hablo de mis premios literarios fueran tomados como un autoelogio. Forman parte, sencillamente, de mi vida -literaria – y, por eso, quiero dejar constancia de ellos, a pesar de que, a veces, los triunfos alegran al que los recibe y envilecen a quienes los envidian.

Uno de los premios que recibí con más ilusión -yo, en aquellos momentos pasaba por un amargo trance personal- fue el que me concedió en 1962 EL PUEBLO GALLEGO, un periódico ya desaparecido -eso creo- y que se editaba en Vigo.

Imagen (47)Me explico: cumplía yo mi servicio militar en Ceuta o, como se decía antes, servía a Dios, a la Patria -el concepto Patria era algo sagrado- y al Rey, aunque no había Rey y, todas las tardes, a la hora del paseo, acudía a la Biblioteca Pública ceutí en donde leía mucho, sobre todo, un periódico que llegaba a la ciudad caballa -a los ceutíes les llaman caballas porque en las aguas que rodean la ciudad abunda este pescado semejante al jurel- era “España”, el periódico editado e Tánger. O sea “ESPAÑA DE TANGER” que, los viernes, incluía una página en la que aparecían reseñados diversos concursos literarios . Me llamó la atención que en Vigo se convocase un certamen de relatos con un premio apetitoso: mil pesetas . Únicamente, los que peinamos canas sabemos el valor que tenían en los años sesenta, mil pesetas y decidí presentarme pensando que no tendría opción alguna. Escribí el relato a mano, como se hacía en aquel entonces, en folios de papel que no eran como los folios de hoy. Eran pliegos dobles y lo escribí -lo recuerdo bien-. en el silencio de un despacho que usaba como botiquín ya que yo ejercía como enfermero y tenía derecho a un despacho.

El relato se titulaba TREINTA MONEDAS DEImagen (48) PLATA y presentaba una nueva versión sobre la traición de Judas que había entregado a Jesús por treinta monedas de plata, según se puede leer en los Evangelios.

En este relato Judas vendía a Cristo para pagarse una puta. Esta lo rechaza y Judas, que estaba enamorado de ella, se ahorca. El cuento concluía cuando los romanos buscando un árbol para hacer la cruz, encuentran a Judas colgado del árbol. Con el tronco en el que se ahorcó el discípulo preparan la cruz en la que crucificarían a Cristo.

Formaba parte este relato de una serie que yo quería escribir sobre personajes bíblicos y que nunca llegué a hacer.Mandé el cuento a Vigo y, un mes más tarde, recibí el premio: mil pesetas.

Mis lectores -decía antes- no pueden imaginar cuántas cosas se podían comprar con mil pesetas, sobre todo, teniendo en cuenta que yo cobraba al mes, setenta y cinco pesetas en concepto de “sobras” o “masita” por hacer la mili.

Con aquellas mil pesetas compré en el zoco un pantalón vaquero “LEVYS” que me costó ciento veinticinco o sea, más o menos, setenta y cinco céntimos de euro y lo compré porque, por concesión especial del capitán Diego, al que llamábamos “capitán Sordo” porque era sordo, me permitía vestir de paisano.

El resto del dinero lo empleé en comprar un libro que estaba de moda: CUERPOS Y ALMAS, escrito por Maxence van der Meersch, una larga novela que aún conservo en mi biblioteca y me sobró dinero para asistir, todas las semanas al cine y ver los estrenos, uno de ellos LOS CAÑONES DE NAVARONE, hasta el final del servicio militar.

Aquel premio trajo consigo la colaboración en la revista que editaba el cuartel de Artillería número 51, cercano al mío -EL INFANTE- donde publiqué un cuento titulado EL COBARDE y una serie de versos con el título de QUIERO Y NO PUEDO y que decían: “No sé lo que tengo/. No salen tan puros mis versos./ No sé lo que tengo, pero sé que lo siento/. Mis versos son tristes / y hablan de amores perdidos / de rosas marchitas/ de tumbas y muertos / no tienen la pura sonrisa que antaño tenían / ahora tienen tristeza / me saben a muertos y a pena / a barro, a polvo y a cieno//. O sea, algo literariamente muy malo. Algo horroroso, pero sirvieron para permisos de pernocta y fines de semana libres que yo aproveché.

Amén de eso, tuve que escribir el himno de la Compañía de Mar de Ceuta que decía: “Somos de España los marinos / siempre alerta nuestro afán./ Vamos buscando la victoria / por los caminos alegres de la mar/. Y cuando a España nos marchemos / Ceuta entera llorará/ porque marchan los marinos / de la Compañía de Mar/

La música fue compuesta por un compañero que tocaba el saxo en una orquesta de Galicia sin saber que en el Cuartel de Ingenieros, cercano al mío, servía a la Patria, Juan Carlos Calderón que, por aquel entonces era ya un músico afamado y que podría haber colaborado conmigo.

El premio tuvo resonancias en Toral porque don Manuel -para mí, entonces, era don Manuel y no Manolo- escribió sobre esto en el periódico en el que colaboraba -y en la Radio- y me mandó, en una carta el recorte de la noticia junto con un billete de veinticinco pesetas al tiempo que decía: “ Este es el primero de muchos premios que recibirás. Enhorabuena, pero no te olvides que la envidia estará al acecho”.

Y acertó.

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2 comentarios to “DONDE HABLO DE OTROS PREMIOS LITERARIOS”

  1. Pituca Says:

    Pues los premios son muy bien merecidos.Y yo como toralense,me siento muy orgullosa,de que hayas nacido en nuestro pueblo.Y vayas divulgado la tierra que te vio nacer,en tus obras literarias,un abrazo.


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