PACO TAGARRO, EL CURA DE FRIERA

toni- cabalgamos

Imagen (20) - copia

Paco Tagarro -para los amigos siempre fue Kiko y no don Francisco, a cuyo título -el “don”- tenía derecho- fue, allá por la década de los años cincuenta, cura párroco de Friera y, además de Friera, de Sobrado, de Cabeza de Campo, de La Barosa, de Carril y de Valiña, a cuyos lugares lo seguía yo, domingo tras domingo, a pie, como monaguillo con derecho a recortes de hostias sin consagrar y a traguitos de vino dulce de los Paúles de Villafranca.

Imagen (20)Fue, para mí, una persona que, de algún modo, marcó mi adolescencia.

La historia de Paco Tagarro tiene lugares oscuros en los que no voy a entrar porque ya ha fallecido, pero, en lo que a mi respecta, esa historia es muy sencilla y trataré de contarla para los lectores del blog en esta MEMORIA DE TORAL.

Imagen (21)Paco había llegado a nuestro pueblo y, más concretamente a CASA AMERICA, después de haber cantado su primera misa. Friera fue, por tanto, también su primera parroquia. Era el año de mil novecientos cincuenta y uno y este escribidor aún no había hecho, todavía, su ingreso en el seminario de Astorga . Llegó, recomendado por un lejano pariente de mi madre: Conrado González Murciego, que, a lo que parece aún dice Misa y perdona los pecados en La Bañeza. Ambos -Paco y Conrado- habían sido condiscípulos en Astorga.

Imagen (22)-Mira, Kiko, -a Paco, sus amigos ,queda dicho, le llamaban Kiko- Friera es una parroquia cercana a Toral y yo, en Toral, tengo una parienta lejana. Te presentas allí, de mi parte, y ya verás cómo te ayudan a instalarte.

Y así lo hizo. Papá y mamá le echaron una mano y lo ayudaron. Inclusive pagaban las letras de una moto -ISO- que Kiko Tagarro había comprado para ayudarse en sus menesteres sacerdotales. Después, devolvió el dinero, pero, sospecho que no todo. En mi casa eran así.

Kiko, tan pronto como me vio, tal vez para hacerse más simpático a mis padres, dijo poniendo su consagrado mano sobre mi cabeza:

-A este niño hay que ingresarlo en el Seminario. Yo dejé allí muy buenos amigos que se ocuparán de él y sacará los cursos adelante. Tiene cara de listo. Hoy, Nina, -dijo mirando a mi madre- la carrera de cura es una buena carrera. Todos los meses cobras tu salario y, además, están las bodas, los

bautizos y los entierros y, por si eso no fuera suficiente, será una persona respetada en el pueblo, como el sargento de la Guardia Civil o el Alcalde. Ya me ves a mí -abrió los brazos- si no llego a cantar Misa y hacerme cura, a estas horas estará destripando terrones, detrás de una yunta de vacas en el Páramo.

Y, tras aquellas explicaciones, a mis padres no les quedó otro remedio que ingresarme en el Seminario a pesar de que yo prefería el Instituto de Ponferrada… Hoy tengo la duda de si papá y mamá no se habían entusiasmado en exceso con las palabras de Kiko Tagarro y si, incluso, pensasen en mi como un futuro canónigo u Obispo.¡ Quién sabe…¡.Y solicitaron mi ingreso en el seminario para convertirme en un cura sencillo y piadoso que diría Misa diaria, confesase a beatas de pueblo sin imponer penitencias excesivas en los pecados mortales porque los veniales se perdonaban ellos solos sumergiendo la mano derecha en la pila bautismal y diciendo: “Por esta agua bendita que tomo en mis manos sean perdonados mis delitos y pecados”. (Alguien me explicó, a mis preguntas razonables que los delitos no eran perdonados porque los delitos era cosa de la Justicia, pero, los pecados veniales, sí).

Afortunadamente en Junio suspendí el examen de ingreso porque no supe analizar sintácticamente una oración. Y me suspendieron a pesar de los esfuerzos de Conrado González Murciego, de Kiko Tagarro y de un cura viejecito, amigo de casa, que respondía al nombre de don Juanín, pero Kiko Tagarro estaba al quite y le quitó hierro al asunto.

-No te preocupes, Nina, -le dijo a mi madre- Toñito se vendrá conmigo este verano a Friera y yo le enseñaré a analizar oraciones.

Y me llevó con él a Friera para enseñarme oraciones, pero Kiko era un cura sumamente ocupado y no me enseñó nada. Fue el verano más completo de mi vida. Por las mañanas me levantaba y ayudaba a Misa, desayunaba y, bajaba por las ramas de un árbol que daba a un corredor, hasta el río y allí, a la sombra, leía EL ESPAÑOL un periódico al que estaba suscrito Kiko o los libros que guardaba en su biblioteca que eran muchos y muy interesantes, como por ejemplo CARTAS A NICODEMO o las obras completas de Benito Pérez Galdós o LAS MIL MEJORES POESIAS DE LA LENGUA CASTELLANA.

Por las tardes, dormía la siesta, merendaba y salía con los hijos del Maragato a escalar los suaves peñascales que había en los alrededores de Friera y, allí, en los altos, nos bebíamos un porrón de jerezquina y cerveza.

Los domingos -a pie- ayudaba a Misa a Paco Tagarro en las parroquias de turno. Unos domingos Sobrado y Cabeza de Campo y, otros, Valiña, La Barosa y Carril.

En Sobrado desayunábamos como desayunaban los canónigos de Astorga: chocolate con churros o picatostes que preparaba Tona, hija de doña Sara y que degustábamos en aquel jardín umbrío de su casa bajo los copudos árboles que daban fresca sombra y bajo la mirada observadora de la dueña de la casa. (En La Barosa lo hacíamos en casa de la señora Rosa, madre de Senén y amiga de mis padres y en La Valiña, en la amplia cocina de don Fidel, capataz de Cosmos, hombre de bigotes mosquiteriles y padre de Divina que casaría con Isaac, el carnicero).

Kiko Tagarro, antes de comprar la moto, era un cura de caminar airoso que movía rítmicamente la sotana , mientras cantaba a voz en grito, una canción que Radio Andorra solía colocar siempre, a la hora de las comidas, en sus discos dedicados: LAVANDERAS DE PORTUGAL, MUCHACHITAS ENCANTADORAS, POR EL DIA VAN A LAVAR Y DE NOCHE A ENAMORAR.

Recuerdo también, a Kiko en casa -comía con nosotros, a veces- contando chistes.

-¿Sabes, Toñito, en qué se parece los burros a las personas que se llaman Francisco?.

Yo no lo sabía

-¿No lo sabes?. Pues, mira.. Los Franciscos y los burros se parecen en que los dos tienen cuatro nombres: Francisco, Paco, Kiko o Curro, las personas y los animales: asno, pollino, jumento y burro.

En las fiestas -fiestas a las que asistían curas del entorno- Tagarro siempre contaba el mismo chiste.

-Era un tabernero que tenía en su establecimiento, en una jaula, un lorito que hablaba pero no sabía el tabernero si era macho o hembra.

Hacía una pausa para comprobar si lo escuchaban con atención.

-Un día, alguien le dijo que para saber si era macho o hembra, metiese a otro loro en la jaula y cuando uno de ellos montase al otro, al que estaba encima, con unas tijeras, le cortase unas plumas de la cresta -Kiko a la cresta le llamaba cocorota- y así lo hizo. El caso es que el loro macho quedó rapado. Un buen día entró en la taberna un cura que llevaba, recién hecha, la tonsura o sea, en la coronilla, a los curas nos afeitan y hacen un redondel como si fuera una hostia. El loro, al verlo, le dijo: “Joder… A ti también te han pillado…”.

Kiko, un buen día, desapareció de Friera. El obispo Mérida, no sé, o don Marcelo o Briva Miravent lo trasladó a Ribadelago, un pueblo perdido en la provincia de Zamora . Allí lo visité yo en una ocasión. Me recibieron con los brazos abiertos, tanto él como su hermana Nila -Marcionila- una muchacha delgada y feucha que se había consagrado a su hermano en cuerpo y alma. Yo iba a Madrid para hablar con José Luis Vázquez Dodero, director de Editorial Española y gestionar la publicación de un libro de cuentos . Kiko me dijo que él en Madrid conocía a una periodista que podía echarme una mano: Charo Tijeras, pero la amistad de Kiko con Charo no funcionó. Ella no quiso saber nada de mí y regresé con el rabo entre las piernas.

-Mejor -me dije a mi mismo- porque el libro es muy malo.

Años más tarde supe que Tagarro había fallecido en accidente automovilístico y dije como decía otro cura: “¡ Ojalá que de Dios haya”.

Anuncios

5 comentarios to “PACO TAGARRO, EL CURA DE FRIERA”

  1. marisol rodriguez Says:

    Yo conoci a don Paco ,mi padre era el cartero ,el que le llevaba el periódico todos los días ,una persona muy amable y su hermana que ya no recuerdo su nombre ,cuando mi padre estaba enfermo teníamos que repartir el correo nosotras .Yo todavía conservo una medalla de la Virgen del Carmen que me regalo ella ( gracias por estos recuerdos que casi tenia olvidados)

  2. Roberto González Gómez Says:

    Bonita historia de un cura y su familia, que fueron muy queridos en Friera.

  3. Roberto González Gómez Says:

    Me gustaría añadirte a nuestro grupo de facebook “Friera VIVE”. https://www.facebook.com/groups/frieravive/


Deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: