MI TIO ANTONIO CASADO CON MI TIA CARMEN (II)

toni- cabalgamos

DSC_2470 [Resolucion de Escritorio]

MEMORIA DE TORAL

“no uno ni dos sino dieciocho ataúdes”

El martirio de santa Cecilia -veintidós de noviembre, fecha en la que vine al mundo- fue de un refinado sadismo: es condenada a morir sofocada en el baño de su casa. Es decir, cocida y permanece allí un día entero sin que el calor la ablande ni física ni psíquicamente. El segundo intento de muerte corresponde a un verdugo que trata de decapitarla. Descarga sobre su cuello tres hachazos que le producen otros tantos tajos, pero conserva la vida -se dice que los verdugos solamente estaban autorizados a descargar, por tres veces, el hacha sobre los condenados- y aunque agonizante, la santa prolonga su vida durante varios días.

-Tu abuela, -decía papá- no obstante, insistía en que te tenías que llamar Cecilio y, si es que no recibías el nombre del santo del día en que naciste, sí, el santo del día en que fueras bautizado y, de esta manera, teníamos que bautizarte como Antonio Esteban .

Y don Francisco, el cura que, por aquellos tiempos ya levantaba -o enarcaba la ceja izquierda- en ademán interrogativo, como si preguntase algo- dijo aquello que ya te conté más de una vez: “Pónganse de acuerdo para saber qué nombre tendrá al niño”. Y me bautizaron como Antonio -por mi tío- y Esteban, fecha en la que la Iglesia celebra la festividad de san Esteban, el primer mártir del Cristianismo que había muerto lapidado. Yo, después, mucho después, me di cuenta que Antonio Esteban era un nombre poco habitual y muy diferente a José Luis o a José María o a José Ramón o a José Antonio—este último de moda porque a José Antonio Primo de Rivera lo habían fusilado el mismo día -o dos o tres días antes que a tío Antonio- en Alicante, por defender sus ideas. Lo que ocurrió es que a José Antonio lo fusilaron los rojos -según los nacionales- y a mi tío Antonio, los buenos -los falangistas que eran los que habían ganado la guerra. Lo de buenos o malos era según quien hablase.

El periódico LA MAÑANA en su edición matutina -y era lógico que la edición fuese matutina porque siendo su cabecera LA MAÑANA aparecía en edición matutina y no vespertina decía que fueron ejecutados en Ponferrada Antonio Fernández Fernández, Antonio del Valle García, Blas San Miguel Casín, Diego Diñeiro Cuadrado, Dionisio Ferrero Aller, Eduardo García Castañón, Jesús Franco Santín, José Álvarez Ares, José Fernández Campos, José Iglesias Silva, Juan García García, Juan González Fernández, Julio Franco Santín, Rogelio Rayo Vega, Serafín Iglesias Silva y Vicente Franco Santín, por sentencia ya ejecutada y por la que se les condenó también a que,por vía de indemnización civil, paguen a la empresa de Cementos Cosmos la cantidad de dos mil doscientas diecisiete pesetas con treinta y cuatro céntimos importe de cinco cajas de dinamita mas ciento catorce como valoración de daños causados.

-Era una tarde dorada. Era Noviembre, pero la tarde era dorada y azul y el sol no se había puesto aún al otro lado del Pico Ferreira o estaba a punto de ponerse porque las sombras en la plazoleta de la Estación eran alargadas aunque todas las sombras, al atardecer son alargadas. Todo era una larga sombra. Había gente por la carretera, en silencio. Los hombres fumaban compulsivamente y las mujeres se llevaban los pañuelos a los ojos. Nosotros estábamos en la acera del Bar de Iglesias. Tu tía también y el abuelo Antonio y algunos parientes de Dragonte. Y el tío Primo y a nuestro lado familiares de otros fusilados. Todos en silencio. El silencio pesaba como el plomo y parecía poder cortarse como cuando un cuchillo corta la mantequilla. Había gente en los balcones y en casa de Matías Vila alguien, al piano, interpretaba una melodía que en aquellos tiempo estaba de moda: no me mates con tomates, mátame con bacalao, repetidamente repetida y fue entonces cuando vimos llegar los camiones -varios- con un ruido atronador o, al menos, a mi me pareció atronador y en los camiones, guardias civiles con los mosquetones preparados y verde oscuro los trajes y relucientes , charolados, los tricornios y con el barboquejo puesto y en las camionetas, no uno ni dos sino dieciocho ataúdes y en cada uno de ellos el nombre de la persona que estaba dentro y ¿sabes, Toñito…?. No hay palabras para describir tanta rabia y tanta impotencia y tanto dolor y tanto miedo y la rabia y el dolor no solo atenazaban la garganta sino también el llanto y la palabra y sobre todo, el miedo que era grande e incluso se podía leer en los ojos de los guardias civiles.

CONTINUARA

4 comentarios to “MI TIO ANTONIO CASADO CON MI TIA CARMEN (II)”

  1. Ines Feijóo de la Fuente Says:

    Me gusta tu relato, sobre todo la manera en nos traslada a las historias de los abuelos que fueron protagonistas tristemente de esa pesadilla.

  2. Una Toralense Errante Says:

    Estremecedor Tony

  3. Antonio EstebanGonzález Alonso Says:

    Gracias a las dos. El pueblo que no mira su pasado esta condenado a repetir en el futuro lo que ya vivio

  4. Veronica Jiménez Says:

    Impresionante relato, a la par que triste 😢.. Gracias por contar estas historias de nuestros antepasados y transportarnos en el tiempo. Nunca te olvidaremos bisabuelo ❤️


Deja un comentario.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: