II. Sedimentos rojos

AF2-César

Los abanicos aluviales son acumulaciones de sedimentos que se apoyan en un relieve elevado
y terminan en una zona más o menos llana, con geometría semicónica y planta radial. Cada sistema aluvial
deriva de un área fuente, siendo transportado el material resultante de la erosión por una corriente principal de agua, originando depósitos debidos a corrientes laminares, depósitos de canal similares a los de medios fluviales, y coladas de fango de alta viscosidad capaces de transportar fragmentos de gran tamaño. Casi siempre estos medios sedimentarios están desprovistos totalmente de restos orgánicos.

¿Podemos llegar a identificar las Barrancas de Santalla como restos de un abanico aluvial como el de la fotografía, a la salida del cañón que lo originó? Sí, salvando las distancias que han impuesto la tectónica y la evolución del relieve a lo largo de un período del orden de 6 a 10 millones de años.
La deformación de la Placa Ibérica durante la Orogenia Alpina dio lugar a la fosa tectónica del Bierzo, teniendo aquella su máxima expresión en el Oligoceno y Mioceno del Período Terciario  en aquella zona del continente. La  fracturación del zócalo rocoso diferenció varias cuencas en una tectónica de bloques. La evolución del hundimiento progresivo y relleno de esta cuenca,  durante esos 35 millones de años, fue complejo, dando lugar hasta seis subcuencas aisladas  entre sí, a excepción de las
dos más extensas, Ponferrada y Bembibre, donde existen  estrechos  puntos de conexión. Las otras son las de Paradaseca, Vega de Espinareda,
Las  Médulas y Noceda.
Los materiales que rellenan las diferentes  subcuencas, son principalmente detríticos (conglomerados, gravas,
arenas, limos y arcillas) y proceden de la reactivación y erosión de
los relieves de sus bordes, alimentados principalmente desde el norte y el
sur por varios sistemas de abanicos aluviales (9 descritos en la zona
central de la cuenca y 5 en umbrales periféricos); entre otros nos
resultan más conocidos:

En estas formaciones  sedimentarias de característico color rojo, son en las que de forma natural se concentraron placeres auríferos procedentes de la meteorización y erosión de la roca madre, emergida durante el Pérmico y Mesozoico (280 millones de años), y en unas
condiciones climáticas que daban lugar a una dinámica fluvial de regímenes torrenciales en un medio árido durante los siguientes 35 millones de años, en el Período Terciario.
El color rojo de estos sedimentos refleja solamente el
estado de oxidación del hierro en los minerales de la arcilla. Tienen
ese color en razón de la presencia de óxido férrico,
característico de medios de alta energía y ambiente oxidante. En contraposición los colores oscuros indican hierro en estado ferroso propio de ambiente
químico reductor de medios
sedimentarios de baja energía como los
lacustres.

ESQUEMA GEOLÓGICO DE LOS MATERIALES
TERCIARIOS EN LA CUENCA DEL BIERZO

En los sistemas aluviales del Terciario de la Depresión del
Bierzo existen abundantes placeres  auríferos, casi todos con labores
romanas o manifestaciones de actividades extractivas  pasadas que
constituyen indicios mineros, sin que ello tenga relación con valoración
económica  alguna. Los sistemas aluviales con indicios de minería de oro y la  localización son los siguientes:
– Sistema La Leitosa: Paradaseca,
Moreda, Vegueliña, Paradiña, Pobladura de Somoza, S. Pedro de
Olleros.
– Sistema Vega: Valle de Finolledo, Fabero, Prado de
Paradiña.
– Sistema S. Esteban de Valdueza: Espinoso de Compludo.

Sistema Arenas de Noceda: Noceda, Igüeña.
– Cuenca de Bembibre:
Folgoso, Cerezal de Tremor, Castropodame, Torre del Bierzo.
– Sistema
Toral de los Vados: Toral de los Vados. (1)
– Alto Sil: Páramo del Sil, Argayo, Sorbena.
– Cabrera: Pombriego, Yebra, Santalavilla,
Llamas de Cabrera.
Como se ve los indicios se distribuyen
principalmente en los sistemas de las subcuencas
situadas en umbrales
montañosos periféricos a la depresión central- como ocurre en Las
Médulas-, o próximos a ellos. Su estratigrafía corresponde a zonas próximas al vértice superior y a las zonas intermedias de los abanicos aluviales donde predominan los materiales
más gruesos característicos de los  rellenos de canal.
Debido a su elevado peso específico (entre 15,00 y
19,30 gr. /cm3) el oro se separa
mecánicamente de los materiales más
ligeros, de las arenas y gravas arrastradas por la
corriente con pesos específicos muy inferiores (2,65 gr. / cm3). En estas condiciones tienen lugar concentraciones o placeres en las irregularidades de los cauces. El oro se encuentra
entonces en forma de granos redondeados o
aplastados, las pepitas, y su tamaño varía desde
las décimas de  milímetro hasta varios centímetros. El tamaño y riqueza de un placer depende más de la abundancia de áreas fuente y de condiciones favorables para su concentración que
de la ley del yacimiento  primario, encontrándose éstas en los sedimentos Terciarios con  valores del orden de 3 gr. /tonelada (Valor tomado en la Formación Médulas).

(1) El dato está publicado por la Junta de Castilla y León,
1988.

Publicado con anterioridad 29 enero, 2010

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