José Raúl Fernández del Castillo Díez, Profesor en la Universidad de Alcalá

Delegado del Rector para Cultura y Ciencia y Director Adjunto de la Fundación General de la Universidad de Alcalá (FGUA), y quizás lo más importe es el hijo de Dini y “Pepe” Castillo “;)

AF2Toral: ¿ Cómo has  vivido este confinamiento social? 

Raúl : Hola Toño

Quiero, en primer lugar, agradecer el trabajo que haces tú y tus colaboradores para que veamos lo que sucede en nuestro pueblo, este querido rinconcito del maravilloso Bierzo. Gracias a blogs como el tuyo, los que vivimos fuera nos asomamos mediante esas crónicas toralenses al día a día y, además de informarnos, nos trasladamos momentáneamente a nuestra tierra.

Escribiendo estas líneas me doy cuenta del enorme impacto que tiene la crisis del Covid19 en nuestra forma de vida, el que tendrá en nuestra economía, y el que permanecerá en nuestra memoria por generaciones.

En Madrid, mi lugar de residencia, se ha vivido la crisis de la Covid19 con mucha intensidad, como sin duda se habrá podido intuir por la prensa. No ha sido fácil estos días resistir la emoción de transitar por las principales avenidas y verlas absolutamente vacías, ni sentir el opresivo silencio del ausente tráfico rodado, ni el sordo griterío de los niños asomados desde sus ventanas a calle…, ni ver cómo debíamos mantener la distancia social con nuestros seres queridos. Si bien en mi entorno más próximo no ha habido complicaciones, sí que tenemos cerca casos de los que llamaríamos “con complicaciones”, e incluso alguien a quien echar de menos.

Por distintas razones, he conocido del trasiego en centros de salud, el día a día del Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares), o las entradas y salidas de la morgue del Palacio de Hielo, y puedo decir que bien poco transciende de la envergadura de esta crisis en la que aún estamos inmersos.

Quizás por eso, cuando veo quien no considera aun importante mantener cautelas de higiene social no puedo evitar sentir cierta pena e indignación, y preocupación ante semejante falta de respeto hacia todos nosotros, pero en especial hacia esos sanitarios tan aplaudidos, que no solo se han enfrentado a extenuantes jornadas y se han expuesto al contagio, sino que se han visto obligados, en muchos casos, a tomar decisiones para las que normalmente nadie está preparado.

Con todo, aquí estamos, como muchos otros, conociendo de verdad de quien depende nuestra vida y que han seguido prestando servicio, de venta, de paquetería, etc. Y compaginando el trabajar desde el confinamiento con el ser: colegio en casa, recreo en casa, ocio en casa, y con la necesaria compra que llega a casa, etc. Muchos me entenderán cuando digo que un poco más de “colegio en casa” y nos volveremos todos locos. Y creo que esa es la parte más complicada, e incierta, del confinamiento, la que han sufrido los niños.

En lo laboral tengo el orgullo de haber visto como mi universidad ha prestado apoyo directo a la sociedad; con sanitarios, un hospital de emergencia, laboratorios, material higiénico de desinfección, diseño de respiradores mediante impresoras 3d, voluntarios, etc., ejecutando acciones en tan solo las pocas horas a las que obliga la urgencia. Además, y en esto he podido participar, como responsable de Cultura en la Universidad de Alcalá, que he asistido en marzo la cancelación de exposiciones, conferencias y hasta al aplazamiento del Premio Cervantes; digo, que he podido asistir también a una reinvención de la oferta cultural trasladando al mundo on-line desde casa hasta exposiciones y mesas redondas, con tal aceptación del público que, sin duda, cuando retornemos a la normalidad (la normalidad de verdad) la oferta on-line convivirá con los canales clásicos.

Como profesor he mantenido mi labor mediante herramientas on-line. La verdad es que ya teníamos mucho andado y no ha supuesto un problema, pero, como dice mi querido y admirado Alfredo, se pierde lo más importante, que es el contacto humano. Ese contacto que matiza y define de verdad al universitario lleno (solamente) de conocimientos. De esto podríamos hablar mucho.

Por último, como no puede ser de otro modo, quiero recordar la inevitable preocupación que uno tiene con su madre a 400km. Si bien es cierto que tampoco hubiera podido visitarla aun viviendo en el mismo barrio, parece que el confinamiento ha aumentado esa sensación de distancia, que uno sabe insalvable en días de confinamiento. Por eso, en estos días, es aún más de agradecer su contacto con mis primos, con sus vecinas C. y A.I., sus amigas y, desde luego, la atención de Ángel.

Y es que si para algo ha servido este lío en el que estamos metidos es para que sepamos de verdad de quienes dependen nuestras vidas.

Madrid, 17 de junio de 2020

Una respuesta to “José Raúl Fernández del Castillo Díez, Profesor en la Universidad de Alcalá”

  1. alfredofvfv2014 Says:

    Amigo José Raúl, tener amigos como tu es un orgullo y todo un lujo. Estoy absolutamente de acuerdo en todo lo que dices. Madrid ha sido (aún es) el punto mas complicado de España. Y es donde el sistema sanitario mas ha sufrido. Tengo familia cerca de la capital y me he acordado de ellos. También de aquellos amigos que se fueron al centro de España. Me alegra saber que estáis bien. Te doy las gracias por poner tu granito de arena en la lucha contra esta pandemia. De verdad, gracias y un abrazo

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