“Los pacientes se siguen muriendo, siguen ingresando muy graves”: Maite Río

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De nuevo  whatsappeamos con: Maite Río, médico neumóloga en el Hospital Universitario de Getafe

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AF2: Hola Maite ¿Cómo ves la evolución y salida de esta nueva oleada?

Maite Río: Empiezo directa. Cuando las cosas van mal, hay tendencia a culpabilizar a alguien de nuestras miserias, de nuestros problemas o de nuestros desencuentros. La COVID, efectivamente es un gravísimo problema generalizado, no sólo en nuestra casa, en mi pueblo o en mi comunidad… Se trata de una transmisión microbiológica, de una enfermedad infecto-contagiosa por un nuevo virus, el SARS CoV2. No hay culpables directos personales, no nos equivoquemos, la tradición judeocristiana aquí no tiene ninguna opción.

Mi ámbito en Madrid es el sanitario, relacionado directamente con la enfermedad pulmonar y concretamente desde hace 8 meses lidiando en primera línea con pacientes graves por COVID. Por ello creo que tengo capacidad de expresar con cierto conocimiento lo que en mi opinión ha ocurrido y está ocurriendo.

Desde que en mayo-20 comenzaron las caceroladas y se apagaron los aplausos, seamos conscientes, la situación no ha ido bien. En junio comenzaron los cruces dialécticos envenenados desde todas las fuerzas políticas y desde todas las administraciones, paralelamente a una cierta manipulación por determinados medios de información afines, que han magnificado la crispación y el barullo de fondo mientras el ciudadano de a pie observa la escenografía desde el patio de butacas. Llegó la desescalada general, apresurada, sin control y condicionada por el intento de salvar mínimamente la economía. En nuestro país, por supuesto, el turismo, como siempre en la cabeza de todos y en el bolsillo de algunos.

En ese momento nadie se creía que el virus seguía ente nosotros. Y en base a esta creencia, no se tomaron las medidas adecuadas. Nos fuimos de vacaciones en julio, con tranquilidad contenida y con la idea de que “esto no va a volver pasar, es verano”. A partir de agosto tras relajarnos, la contagiosidad y los casos aumentaron exponencialmente sin parar hasta la situación actual que todos conocemos.

Y es aquí donde aparecen los irresponsables políticos. Todos. Sí, por no tomar las medidas adecuadas para evitar, disminuir e intentar controlar la transmisión. Berlín incidencia 26/100.000, Paris 200/100.000 Londres 50/100.000, España 270/100.000, Castilla y León 315/100.000…y…Madrid 800/100.000. ¡Caramba! Igual estamos mal, ¿verdad? Los pacientes se siguen muriendo, siguen ingresando muy graves… Es lógico pensar que algo habrá que hacer para frenar el contagio comunitario, ¿no? Pura lógica. Debe prevalecer la salud de toda la sociedad, antes que nada. Porque si no hay salud, si la sanidad se resiente y no puede con los enfermos, no hay mejora económica, pongámonos como queramos.

En la comunidad de Madrid, se ha incurrido en múltiples errores, uno de ellos ha sido adjudicar a los médicos de familia una actividad que no les corresponde, con un teléfono adherido a su mesa. Se les ha obligado a rastrear contactos, con decenas de llamadas diarias, en vez de ver, valorar y decidir sobre pacientes enfermos que llaman a su puerta, que es para lo que están plenamente preparados. No se han reforzado plantillas de personal sanitario en vacaciones, no se ha contratado un número adecuado de rastreadores y la Atención Primaria a efectos prácticos ha desaparecido del mapa, a nuestro pesar. No se han impuesto cuarentenas a tiempo, limitadas a edificios, centros de trabajos o barrios cuando se detectaba un positivo. No se han facilitado pruebas PCR a contactos asintomáticos a tiempo. Tampoco se ha controlado bien que los pendientes de resultado no salieran hasta que no hubieran dado negativo, o aquellos con síntomas dudosos fueran negativos en al menos dos pruebas consecutivas, porque sabemos que hay falsos negativos en un 30% de los casos. A los contagiados que se saltaban los confinamientos, no se les ha impuesto las sanciones pertinentes que se han llevado a cabo en otros países cuyos datos nada tienen que ver con nosotros. (p ej. Italia). Tampoco se ha vigilado en exceso las reuniones sociales extensas y las fiestas en la calle, como todos bien sabemos, seamos realistas.

Esto ha generado descontrol epidemiológico y una sobrecarga hospitalaria desmesurada con plantillas reducidas, cansadas y muchas veces diezmadas por bajas por COVID. Atónitos e impotentes, además, estamos viendo en las últimas semanas como se manipulan los datos y se tergiversan los índices de ocupación real de camas de UCI de hospitales de Madrid. El personal sanitario en mi ámbito sigue luchando, a contracorriente. Hay que creerse la gravedad del asunto, muchos pacientes siguen muriendo anticipadamente por COVID, seguimos informando diariamente y por teléfono de la mala evolución y del mal pronóstico de algunos pacientes refractarios. Muy duro…, sí, durísimo. Esta vez más cansados, más tristes, con menos ilusión por intentar remediar profesionalmente las consecuencias de todo esto. Se acabaron los aplausos, llegan las amenazas y las culpabilidades, incluso aparecen pintadas de “asesinos” en las paredes de centros hospitalarios. Curioso desvarío. Población enfrentada y polarizada absurdamente.

En este momento, Madrid al igual que otras grandes ciudades, se pseudoconfinan de nuevo. Veremos resultados dentro de 15-20 días. En una sociedad en la que es difícil tener conciencia de disciplina de grupo, no queda otra opción para controlar medianamente una enfermedad infecciosa de este calibre que las restricciones, obviamente, dolorosas para todos. La educación sigue, aunque hay que reestructurarla a la nueva situación, la mayoría de las actividades profesionales habituales e indispensables continúan, el ocio sigue con limitaciones lógicas, la cultura hace lo que puede… Aceptemos todos las reglas, nos gusten o no, mejor unidos que separados con responsabilidad individual y de grupo, y no sembremos mas “caos”, ni lo nombremos siquiera, que es lo que algunos (y algunas) pretenden con la única intención de medrar políticamente y seguir ganando votos.

Ánimo a todos y un fuerte abrazo.

3 comentarios to ““Los pacientes se siguen muriendo, siguen ingresando muy graves”: Maite Río”

  1. Senra Says:

    Las palabras de Maite, que habla de una realidad basada en lo que vive día a día, nos tendría que hace reflexionar a todas las personas, independientemente de los datos que nos ofrezcan los políticos.Tendríamos que ser más SOLIDARIOS y no olvidarnos que el virus sigue ahí y los contagios siguen aumentando en toda España y de una manera brusca, eso es un buen indicativo de que algo no se está haciendo bien. Si no hay salud, la economía se hundirá.¿QUIEN CONSUMIRÁ SI LA GRAN MAYORÍA ESTÁMOS CONTAGIADOS?.

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  2. Chus Says:

    🍀🍀🍀🍀 y fuerza 😘😘😘😘

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  3. Ana Maria Mallo Says:

    Maite se puede decir más “” alto””” pero no más “” claro”” ,un fuerte abrazo desde Holanda.Y en la confianza,que este relato tuyo,nos haga a todos más conscientes de la gravedad de la enfermedad,y nos haga ser más cívicos y solidarios,al fin es la salud de todos la que está en “”” juego”””

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