Los recursos materiales y culturales del municipio de Toral de los Vados (I).

Fernando Mallo Fernández es profesor doctor de Matemáticas y Estadística. Fue vicepresidente del Comité Interterritorial de Estadística del Instituto Nacional de Estadística (INE) y Director General de Estadística de la Junta de Castilla y León.

Los recursos materiales y culturales del Municipio de Toral de los Vados (I).

En el artículo que publiqué en este blog el día 13 de agosto pasado, les comenté “las inquietantes perspectivas” que presenta la economía española, particularmente la del Bierzo,

para este año y seguramente para el próximo. Perspectivas que, si bien ya venían manifestándose en los dos últimos años, han aflorado con toda su crudeza como consecuencia de la pandemia de la Covid-19. Estas perspectivas son aún menos halagüeñas en las poblaciones españolas de menos de 5.000 habitantes, como es el caso del municipio de Toral de los Vados, que corren un elevado riesgo de despoblación.

La despoblación conlleva desertización de los campos y los montes, como consecuencia de que no se labran y riegan los primeros y no se desbrozan los segundos, dejándolos a merced de posibles incendios, lo que genera un circulo vicioso del que es difícil salir a corto y medio plazo.

Las localidades que hoy están integradas en el municipio de Toral de los Vados contaban en 1900 con aproximadamente 2.400 habitantes; la población decreció ligeramente entre 1900 y 1910, y a partir de ese año creció a un gran ritmo hasta llegar a alcanzar en 1950, su máximo del siglo XX, con 3.200 habitantes. Desde entonces el municipio ha ido progresivamente perdiendo población, situándose en 1.846 habitantes a finales del año 2019. La evolución del “crecimiento vegetativo” -nacimientos menos fallecidos- viene siendo negativa, situándose desde 1996 hasta la fecha en una pérdida media de 30 habitantes por año.

Por lo que respecta a la renta bruta media, el municipio de Toral de los Vados viene situándose en los últimos años en torno a los 20.000 euros, inferior a la renta media bruta provincial de León, 23.000 euros, inferior a la renta bruta media de Castilla y León, 23.700 euros, y muy inferior a la renta media bruta española, 26.700 euros.

La pandemia de la Covid-19 no pone nada fácil el poder mejorar la situación económica y, como consecuencia, invertir la suave tendencia de la despoblación del municipio. Pero trataré de convencerles en este artículo, y otros sucesivos, que no es imposible. Por un lado, tengo claro que lo único imposible es lo que no se intenta y, por otro, el Municipio de Toral de los Vados cuenta con innumerables recursos materiales y culturales y con potencial humano suficiente para capear el temporal.

Desgraciadamente la despoblación del mundo rural no se convirtió en preocupación política y social de primer orden hasta hace algo más de año y medio, cuando de repente los políticos y los medios de comunicación empezaron a hablar de “la España vacía”.

La pandemia ha puesto de manifiesto “el interés de los ciudadanos por acercarse al campo e incluso vivir en él”. Pero no es tan sencillo. Para repoblar y reactivar la España vacía de forma permanente son necesarios medios de vida, (provisión de suelo bien dotado, fundamental para la implantación de proyectos empresariales capaces de generar empleo, de infraestructuras de todo tipo, de servicios públicos y privados adecuados, acometer mejoras en materia de comunicaciones potenciando el acceso a la “sociedad del conocimiento y la información”, etc.); todo ello acompañado de la necesaria recuperación medioambiental, y, sobre todo, de emprendedores. Afortunadamente en este sentido el municipio de Toral de los Vados se adelantó, pero aún queda camino por recorrer.

Entre los recursos fundamentales para paliar la situación, los expertos destacan el patrimonio material (materias primas, masa forestal, industria, tierra fértil y agua), y el patrimonio cultural, (tanto el de los monumentos como el de la naturaleza modulada por el hombre, historia, tradiciones, folclore, paisaje, ocio, arquitectura popular, gastronomía y rutas enológicas, enclaves atractivos, ferro-turismo y ferro-cultura, etc.).

En España el 80% de ese patrimonio está en el espacio rural. El Bierzo en general, y, en particular, Toral de los Vados -paso principal de los ríos, Burbia, Cúa y Sil- cuentan con un gran elenco de esos recursos y “su aprovechamiento eficiente y sostenido constituye un potente antídoto contra la despoblación”.

Hoy ya nadie duda que las administraciones públicas deben proporcionar infraestructuras, servicios públicos y las condiciones apropiadas para que surjan los emprendedores que habrán de generar el empleo y la riqueza como consecuencia de proyectos de aprovechamiento sostenible de los recursos disponibles. En el municipio de Toral de los Vados esas infraestructuras y un buen porcentaje de los servicios necesarios ya existen y de recursos materiales nos dotó generosamente la naturaleza.

Toral de los vados se encuentra en un punto privilegiado del Bierzo -el delta formado por los tres ríos que lo atraviesan- con un suave microclima, mezcla de los climas atlántico y mediterráneo, (12,4º de media anual y 22º de media en verano), que, junto con la composición, estructura, dinámica e historia de su tierra, incluyendo sus recursos naturales (minerales, agua, energía, masa forestal y otros), así como los procesos (endógenos y exógenos) que repercuten en su superficie y, por tanto, en el medio ambiente, posibilitan una gran riqueza material a la que se suman sus riquezas inmaterial y humana – carácter emprendedor, profesionalidad y hospitalidad de sus gentes –.

Los recursos a los que me he referido, utilizados de forma sostenida, son fundamentales para atender las necesidades de los habitantes del municipio; su impacto en nuestras vidas es directo y absoluto, y pueden ser determinantes para enfrentar los desafíos sin precedentes que actualmente nos amenazan.

Además, todo el municipio está perfectamente comunicado entre sí y con los demás municipios del Bierzo -por carretera y por autovía-; con la capital de la provincia y el resto de las capitales de la Comunidad Autónoma; con Galicia – aparte de la autovía a Lugo y la Coruña, está ya aprobado el trazado de la autovía A-76 entre Villamartín de la Abadía y Requejo, (siguiendo el trazado de la Vía Nova), con un enlace intermedio de acceso a Toral de los Vados y al Polígono industrial del Bierzo; con Madrid y, por tanto, con el resto de España.

Hoy es posible ir desde Toral de los Vados a París o Berlín, por ejemplo, sin abandonar ni un segundo la autovía o autopista.

Con la nueva autovía A-76 las personas y mercancías de nuestro municipio podrán viajar directamente por autovía hasta el Puerto de Vigo, al igual que ya lo están haciendo hasta el Puerto de la Coruña. Sin duda la A-76 será un instrumento que animará a más orensanos y pontevedreses a disfrutar de los tesoros de nuestro municipio.

Además, el municipio tiene una buena comunicación ferroviaria, con servicios que estoy seguro qué se ampliarían en caso de necesidad -ojalá el desarrollo de Toral de los Vados lo necesite-. La importancia que para Toral de los Vados ha tenido y tiene el tren se manifiesta en el mayor homenaje al tren en el norte de España, “Toral en Tren”.

Por último, el municipio se encuentra a una distancia razonable del aeropuerto internacional de Santiago Rosalía de Castro (antiguo aeropuerto de Lavacolla en Santiago de Compostela) y, a menor distancia, del modesto aeropuerto de León.

La zona en que se asienta el municipio posee un brillante pasado, con múltiples testimonios de una historia, unas tradiciones, una etnografía y una industria minera que se extienden desde tiempos remotos, Paleolítico (hace 2,59 millones de años), Neolítico y Bronce, hasta nuestros días. En la línea divisoria de Toral de los Vados con Corullón, en la “Cueva de las Tres Ventanas”, situada a la vera del rio Burbia, se encontraron cerámicas del Calcolítico Precampaniforme (2500 – 2200 a.C.), así como restos de la primera Edad de Hierro (s. VIII a.C.).

Según los expertos, los primeros asentamientos estables de los moradores del municipio lo constituyeron los castros prerromanos, (casi siempre “poblados fortificados” situados en parajes elevados), como, por ejemplo, el castro de Pico Ferreira, el más representativo de Toral de los Vados, situado por encima del barrio de “las casas colgantes” de Penedelo, en un cerro de caliza a 651 metros de altura, datado en la época prerromana de la Segunda Edad del Hierro. Desde entonces -época en que llovían palos a quien intentaba someter a sus moradores- hasta el fin de año pasado -en que, por cortesía del Ayuntamiento, “llovieron botillos”- las cosas han cambiado mucho.

La abundancia de hallazgos arqueológicos de los tres primeros siglos después de Cristo en la zona del municipio de Toral de los Vados evidencia la importante romanización en las estructuras sociales, económicas, político-administrativas, religiosas y urbanísticas. La estancia de los romanos en el Bierzo, prolongada a causa de sus extraordinarios recursos, dotó a la comarca de dos calzadas que unían en la antigüedad Braga (Bracara Augusta) con Astorga (Astúrica Augusta), denominadas Vía XVIII o Vía Nova y Vía XIX en el itinerario del emperador Antonino Caracalla. La Vía Nova, cruzaba nuestro municipio y hoy en día su trazado lo sigue vertebrando.

Los detalles del trazado de la Vía Nova están siendo muy discutidos, pero en lo que coinciden la mayoría de los autores es que partiendo de Bergidum Flavium (se construyó en época Flavia), atravesaba el municipio de Toral de los Vados (se encontraron restos romanos de la época en el pago de Santa Eulalia), atravesaba el rio Burbia en la zona que se extiende entre el Pozo Cantón y un poco por encima del pozo Carolo encaminándose hacia Paradela del Río, Paradela de Arriba, Friera, Portela de Aguiar y Cabarcos , abandonando el Bierzo por la garganta de los Penedos de Oulego en la Sierra de la Lastra (ya en tierras gallegas).

De todo este pasado histórico dan cuenta numerosos objetos y yacimientos tanto arqueológicos como paleontológicos, tal como, desde hace varios años, viene relatando con todo lujo de detalles el historiador y profesor toralense Carlos Fernández Rodríguez en varios artículos de este blog; una relación sintética de los mismos puede consultarse también en la Web oficial del Ayuntamiento de Toral de los Vados, http://www.toraldelosvados.es.

Esos restos del pasado deben se conservados porque, por un lado, son nuestra memoria histórica y, por otro, podemos y debemos ponerlos en valor, y con más razón en época de crisis como la actual. No cabe duda de que conocer el Bierzo y, en particular, el municipio de Toral de los Vados ayuda a entender Roma.

El itinerario de la antigua Vía Nova forma parte de proyecto transfronterizo que tiene como objetivo la valorización, promoción y conservación de los recursos patrimoniales y naturales. Este proyecto se financia con los Fondos INTERREG III de la Unión Europea, pero dada su escasa dotación presupuestaria camina lentamente, si es que camina.

La Guerra de la Independencia Española, tuvo su máximo exponente berciano en el enfrentamiento armado que tuvo lugar el 3 de enero de 1809 en el puente sobre el rio Cúa a su paso por Cacabelos, a escasos metros de la chopera de Sorribas, durante la retirada de sir John Moore hacia la Coruña, perseguido por el general francés Auguste François-Marie de Colbert-Chabanais que murió ese día.

La estancia francesa en el Bierzo también dejó huella y considerables heridas en el municipio de Toral de los Vados, tal como relata el doctor Carlos Fernández Rodríguez en el artículo titulado “Toral durante la Guerra de la Independencia”, publicado en este blog el 8 de febrero de 2010.

https://af2toral.wordpress.com/2010/02/08/toral-durante-la-guerra-de-la-independencia

Afortunadamente, el camino que trajo a las tropas de Napoleón al Bierzo en son de guerra, constituye hoy una senda europea de paz y peregrinaje a Santiago de Compostela, y tiene un nombre muy sugerente, “el camino francés”, a la vera misma del municipio de Toral de los Vados.

No cabe duda de que nuestros orígenes y nuestra historia constituyen por sí mismos una gran riqueza cultural que el Ayuntamiento de Toral de los Vados viene poniendo en valor como reclamo turístico, pero nunca está de más insistir y perseverar.

En cuanto a la riqueza material en el municipio, destacamos la industria extractiva de caliza, la industria eléctrica generada por la fuerza del agua o por la energía solar recogida por células fotovoltáicas, la masa e industria forestal, la tierra fértil rica en productos de gran calidad (carnes, vinos, hortalizas y frutas, principalmente), el agua, dos polígonos industriales y Hostelería y Restauración de gran calidad.

Por lo que respecta a riqueza inmaterial, es de destacar el gran patrimonio cultural (tradiciones, paisaje, rutas de senderismo, arquitectura popular, gastronomía, enclaves atractivos, enoturismo, ferro-turismo y ferro-cultura). El municipio cuenta con la gran herencia patrimonial de la industria extractiva de caliza, de la arcilla, del plomo, de cementeras, del ferrocarril, de energía eléctrica -en la que también el municipio de Toral de los Vados fue pionero- y aserraderos de madera, entre otras.

Por otro lado, la situación estratégica del municipio permite a cualquier visitante instalado en sus casas rurales, casas de alquiler, hoteles, hostales y posadas desplazarse en muy poco tiempo para visitar el rico legado natural, histórico y monumental del Bierzo, que expuse con cierto nivel detalle en el artículo que publiqué en este blog el 10 de julio de este año, https://af2toral.wordpress.com/2020/07/10/el-bierzo-en-poca-de-la-covid-19/.

Los recursos materiales y culturales, su situación estratégica en la comarca del Bierzo, la cantidad y calidad de sus comunicaciones -por autovía y carretera, por ferrocarril y la cercanía de los medios aéreos-, a la que se suman su riqueza humana – carácter emprendedor, profesionalidad y hospitalidad de sus gentes –, convierten al municipio de Toral de los Vados en un lugar ideal para vivir, trabajar, visitar y veranear.

En lo que resta de este artículo, que constituye el primero de una serie dedicada a los recursos materiales y culturales del municipio de Toral de los Vados, haremos un repaso de las industrias extractiva de la caliza, de la arcilla, del plomo, de las caleras, de la llegada del ferrocarril al municipio, de las fábricas de cemento y de las ladrilleras, que se desarrollaron en Toral de los Vados desde finales del siglo XIX hasta la actualidad y que constituyen un importante legado histórico y patrimonial de su industria.

El tren y las industrias extractivas de caliza, arcilla, plomo y cinc.

A lo largo de la historia fueron múltiples los intentos de continuar obteniendo oro en el Bierzo después de la época romana, pero la mayor parte de los intentos fracasaron, posiblemente debido a la eficacia de los romanos en la extracción de este preciado mineral. El último intento serio de extraer oro en el Bierzo lo constituyó el proyecto de prospección aurífera puesto en marcha sobre las aguas del Sil, a la altura de Toral de los Vados, en el mes de diciembre 1908, por la Compañía Anónima Española de Explotaciones Auríferas; el proyecto fracasó y, además se malogró el ingenioso barco “Draga Sil” perteneciente a la compañía.

Como consecuencia, en el último cuarto del siglo XIX emprendedores e inversores de dentro y fuera del municipio pusieron el foco de atención sobre otros recursos minerales que, junto con la abundante agua del municipio, constituirían su “nueva veta de oro”, íntimamente ligada a la llegada del ferrocarril. De hecho, el tren entre Toral y Villafranca del Bierzo -al que me referiré a continuación- llegó a ser conocido como el “tren del oro”, ya que durante muchos años fue muy rentable transportando el cemento tanto de la fábrica de Parandones como de Cosmos -línea aún sigue dando servicio a esta última-.

La penosa situación económica del Bierzo a finales del siglo XIX -entre 1887 y 1910 el Bierzo perdió en torno a 10.000 personas de las que una parte muy importante emigró a América- se vio aliviada por la euforia del Ferrocarril desatada en España en esa época. La Compañía del Norte construyó en la Provincia de León dos líneas que atraviesan la provincia: la de Asturias y la de Galicia. La providencial línea de Galicia se diseñó como un ramal que partía de la línea Madrid–Irún desde Palencia y pasaría por León, Ponferrada, Toral de los Vados, Quiroga y Lugo hasta la Coruña. Esta línea se puso en marcha en 1883.

Simultáneamente la Compañía del Norte construyó el ramal que enlaza Toral con Villafranca del Bierzo, que fue abierto al tráfico el 1 de marzo de 1983 y que contaría con 4 estaciones (Toral, Cosmos, Parandones y Villafranca) y dos cargaderos de cemento (Cementos Cosmos y Cementos Villafranca). Además, se incluyó por ley en 1885 en la Red General de Ferrocarriles del Noroeste la prolongación de esta línea hasta Ribadeo, pero desgraciadamente, tanto para el Bierzo como para Toral de los Vados, este proyecto nunca llegó a realizarse.

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Estación de ferrocarril de la localidad de Toral de los Vados.

En 1908 se constituyó en Bilbao la Sociedad de Estudios del Ferrocarril de Villaodrid a Villafranca del Bierzo. Villaodrid se encuentra a 33 kms de Ribadeo. El proyecto tampoco llegó a realizarse. Un accionista de esta sociedad fue el emprendedor, afincado en Toral de los Vados, Pedro Regueiro Rodríguez que, junto con su esposa Consuelo Iglesias Silva, regentaba un negocio formado principalmente por comercio, café, fonda, paquetería y polvorín de dinamita.

La línea entre Toral y Villafranca sólo está operativa desde Toral a Cosmos para el transporte del cemento, el resto del trazado se está deteriorando, y si bien es muy acertado recrear la época del ferrocarril con la gran idea de “Toral en Tren”, no es suficiente; debemos exigir que se conserve el resto del trazado y sus elementos en las mejores condiciones posibles, incluida la estación de Villafranca del Bierzo. Forma parte de nuestro patrimonio industrial e histórico y debemos ponerlo en valor.

Aún siendo consciente de que es muy complicado -las conversaciones con Adif suelen ser lentas y complejas- tenemos derecho a soñar con que la línea pueda volver a funcionar -como tren enológico, gastronómico y cultural (talleres de ferro cultura), por ejemplo-. Y mientras tanto, que no desmantelen las vías porque -tal como manifestó el presidente de la Asociación para la Recuperación del Patrimonio Ferroviario (ARPAFER), Antonio Melón- “mientras hay vía hay esperanza”.

Como era de esperar, en la época de su construcción el ferrocarril elevó las perspectivas económicas del municipio, pues, a parte de crear puestos de trabajo, generó un gran trasiego de personas y mercancías. Pero los puestos de trabajo creados no fueron suficientes para una zona donde la principal ocupación, exceptuando a los afortunados obreros del ferrocarril, seguía siendo el trabajo en el campo como jornaleros, cuyo único salida, en muchos casos, consistía en emigrar de estas tierras.

Afortunadamente, como tantas veces ocurriría desde entonces, la vena emprendedora de nuestras gentes se hizo notar ante las posibilidades que ofrecían los recursos naturales y la red de comunicación que se acababa de abrir. Como consecuencia, surgió la “industria de la caliza” orientada a la construcción. Inicialmente esta industria utilizó métodos bastante rudimentarios -similares a los utilizados por los romanos para obtener la cal para la argamasa, un tipo de mortero empleado como material de construcción compuesto por una mezcla de cal viva, arena y agua – y también “la industria del plomo”.

En 1895 el emprendedor Pepe Aller comienza la extracción de rocas calizas -dolomías- para obtener, mediante su calcinación, la cal​ viva -óxido de calcio (CaO)-. Abrió su primera calera en la zona de la Bomba. Esta calera desapareció como consecuencia de la muerte por asfixia de dos de sus empleados. Pepe Aller construiría en 1928 otra pequeña calera en el paraje de la Veiguiña, que estuvo en producción hasta 1935 en que abrió otra en el camino del Navalin, cuyas ruinas aún se aprecian.

El 30 de marzo de 1912 la sociedad hispano-suiza Eggemberger y Compañía puso en funcionamiento la cantera y la calera de Peña Mala en Paradela de Arriba, cuya actividad principal inicial fue la extracción de piedra caliza y la fabricación de cal. A partir de 1918, la calera transportó, por ferrocarril, cal destinada a abonar los campos agrícolas gallegos. Hace unos pocos años la cantera, que llegó a contar con un cargadero de ferrocarril, cesó su actividad y en julio de 2019 la Junta denegó su reapertura, promovida por Canteras del Noroeste S.A., por ser «incompatible» con el trazado de la autovía A-76 hacia Orense.

En 1919, 75 años después de que el británico Isaac Charles Johnson obtuviera la primera muestra de cemento Portland, una mezcla de caliza y arcilla calcinada a alta temperatura y posteriormente molida -clinker-, la Sociedad de Estudios Cosmos formada por inversores y emprendedores madrileños y vascos, constituyó Cementos Cosmos con un capital social inicial de dos millones de pesetas de la época.

La Sociedad de Estudios Cosmos eligió como lugar de emplazamiento de la fábrica la localidad de Toral de los Vados por dos razones fundamentales, la primera, la existencias de las materias primas (caliza y arcilla para las mezclas, agua del Burbia y carbón berciano para los hornos), la segunda, la comunicación por ferrocarril (no sólo a través de la arteria principal a Galicia y Madrid ya construida, sino también con el ramal de Toral de los Vados a Villafranca del Bierzo, que inicialmente, como ya comenté, estaba proyectado que llegara hasta Ribadeo -en el límite de las costas gallega y asturiana-.

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Molino triturador TITAN y desmenuzador de arcillas de Cosmos.

La inversión final para arrancar la fábrica alcanzó los siete millones de pesetas y comenzó con 240 trabajadores. Al otro lado del rio, a unos dos kilómetros de distancia, se abrió la cantera de caliza y a este lado la cantera de arcilla; estos parajes se conocen como “paraje de la Cantera” y “paraje de la Arcilla” respectivamente. En un paraje del rio, conocido desde entonces como “la Bomba”, se estableció una unidad de bombeo de agua desde el rio hasta el depósito situado en el alto del Oucedo.

Según los medios de comunicación de la época, la fábrica de Cementos Cosmos fue en su día la más grande de Europa, llegando a contar con 800 operarios.

El transporte de la caliza y de la arcilla hasta la cementera se realizaba, inicialmente, con una línea de dos cables por los que circulaban unos baldes con una capacidad de una tonelada. El transporte de cemento se realizaba desde el cargadero de Cosmos hasta la estación de ferrocarril de Toral y desde aquí hasta su destino.

Casi todos los elementos a los que nos hemos referido están operativos – eso sí, algunos modernizados (el cable de baldes es hoy una moderna cinta transportadora) y otros restaurados o ampliados- aunque no así el “puente colgante” que comunicaba de forma directa la cantera con la unidad de bombeo, del que hoy solo quedan dos columnas de soporte.

El puente colgante podría ser hoy un atractivo turístico más en la senda al Pelgo, junto con la caseta con terraza – la caseta de verano de “Remacha”- situada en la margen izquierda del rio Burbia en la Bomba. De hecho, ambos elementos fueron en su día “centros turísticos” del pueblo. Sería un sueño que Cosmos, con el pertinente permiso de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, construyera el puente y restaurara la terraza.

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Puente colgante y caseta de Remacha en la Bomba.

En aquellos años, la mayoría de los vecinos del municipio de Toral de los Vados y de muchos de los municipios limítrofes experimentaron un gran cambio en su escaso poder adquisitivo; unos por empleo directo en la empresa, otros por empleo en empresas auxiliares a Cosmos y otros por ingresos derivados del consumo de los anteriores. Además, en 1954 el pueblo de Toral de los Vados contó con el Puente de Remacha que permitió conectar el pueblo de Toral con el Navalin, con Penedelo, con el exconvento de Cabeza de Alba y con el paraje de castaños de Gallegos.

Cementos Cosmos, a cambio de la explotación de la cantera de arcilla -propiedad de la junta vecinal- construyó las escuelas, en la calle Mariano Remacha, donde se ubicaron inicialmente las enseñanzas primarias y más tarde también las instalaciones del colegio libre adoptado de Toral de los Vados, para la enseñanza secundaria y, también en 1954, construyó la Iglesia Parroquial de San Cristóbal.

Tres años más tarde de la apertura de Cementos Cosmos, 1927, un inversor de Bilbao, Don Darío, creó la empresa Cementos Bergidum (llamada posteriormente Cementos Villafranca). La fábrica se construyó en la localidad de Parandones, a la vera de la línea de ferrocarril de la localidad de Toral a Villafranca. La empresa utilizaba dos canteras para la producción de cemento: la cantera de La Mirandela para la arcilla, en Villamartín de la Abadía, y para la caliza la Cantera del Monte del Cotrón, próxima al pueblo de Otero, en el término de la Junta Vecinal de Horta del municipio de Corullón.

En el año 1956 las producciones de Cementos Villafranca y Cementos Cosmos llegaron a 15.000 y 125.400 toneladas año respectivamente.

De la infraestructura de fábrica de Cementos Villafranca solo sobrevive, en las cercanías de la antigua factoría, el conocido como pilar de Parandones o “puente de protección teleférico J. Polihg 1930”, así llamado por su autor – el ingeniero de Toral de los Vados Jacobo Hoeltz-. Este pilar forma parte de un conjunto de pilares de hormigón armado que sujetaban una malla de acero que servía para evitar la caída de las piedras de caliza que transportaban los baldes desde la cantera a la factoría sobre la carretera y el ferrocarril.

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Puente de protección del teleférico de la fábrica Cementos Villafranca.

En 1954, ya en pleno rendimiento de las dos fábricas de cemento, aparecen dos nuevos emprendedores, Antonio Diñeiro -Malvas- y Ángel Garnelo, que apostaron de nuevo por la cal viva. La calera de Malvas y de Garnelo, Caleras la Veiguiña, estuvo 4 años en producción y se encontraba donde hoy está la cantera de áridos Cristina -del grupo Arias-. De esta calera salió el material necesario para construir el poblado de la mina de wólfram en la Peña del Seo, en Cadafresnas, hoy en ruinas.

El último propietario de la calera fue Arias, que compró además a Vicente Fernández la cantera Cristina 345 próxima al calero. Desgraciadamente la actividad extractiva vinculada a esta última calera provocó la destrucción de un yacimiento arqueológico (con restos de cerámica y humanos) y de otro paleontológico (con huesos de rinoceronte y otras especies). Ni que decir tiene que la pérdida es irreparable.

Por otro lado, frente al tamaño de algunas de las empresas anteriores, otro emprendedor, con la única inversión de dos bueyes y un carro -aunque no poco para la época-, sacaba y transportaba la arena del Burbia, pues no chicosolo era necesaria para hacer la argamasa, sino también para mezclar con el cemento para, junto con grava, obtener el concreto u hormigón. Era nuestro entrañable Chico. ¿Qué adolescente de mi generación no subió alguna una vez en el carro del “bueno de Chico”?

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Calera de la Veiguiña.

La extracción de plomo y cinc.

En los años 20, otro emprendedor, Ponce de León, consiguió la concesión de la mina Santa Bárbara, situada en el monte Couto-Pico de la Dehesa entre las localidades de Paradela del Río y Valiña, en el municipio de Toral de los Vados. La mina se asentó sobre un filón de cuarzo con galena (que contiene plomo, con ley 7,08 % Pb) y esfalerita o blenda (que es un mineral del sulfuro de zinc, ZnS, con ley 10,47 % Zn).

En los años 40 y 50 la extracción de mineral la realizaron las empresas Peñarroya (65 %) y España-ENADIMSA (35 %). Desde principios de los años 70 se hicieron multitud de sondeos, entre ellos el realizado por la empresa Rio Kumer, que no tuvieron éxito.

Actualmente la empresa australiana Europa Metals tiene prácticamente concluido un proyecto de investigación sobre la viabilidad de una explotación de plomo (con ley 2,1%), zinc (con ley 3,9%) y plata (24 gramos por tonelada) en la zona de la mina Santa Barbara, aguas abajo del rio sil, afectando a los municipios de Toral de los Vados y Carucedo. El ingeniero analista de recursos, Peter Rose, estima que la explotación tendrá una vida útil de 15 años. Actualmente la concesionaria del permiso de investigación espera la autorización de explotación.

La extracción de arcilla. Las ladrilleras.

Los ladrillos de arcilla se obtienen por secado -método más antiguo- o por cocción -método más rápido- de la arcilla humedecida y moldeada. Es muy poca la información a la que he podido acceder sobre las ladrilleras del municipio, hoy ya desaparecidas, a pesar de lo cual les daré unas pequeñas pinceladas sobre las dos que conocí en mi infancia. Una, la ladrillera de José Luis -el yerno de Rogelio y Delfina, dueño del Cine Benamor- y otros propietarios. Esta ladrillera estaba situada entre el rio Burbia y las huertas de la Capilla, cuyo latir diario yo sentía desde mi casa en la calle El Lago. Recuerdo a Tacones y Barito entre otros que trabajaban allí. En un pequeño muelle que habían construido cargaban el ladrillo en camiones que entonces me parecieron enormes.

La otra ladrillera se conocía como “la ladrillera del asturiano”; estaba situada entre la carretera que conduce a Penedelo y el Oucedo, más o menos en el espacio hoy ocupado por la Estación de Servicio Valcarce Berciana de Petróleos, en la subida al Polígono Industrial y la Nacional 120.

Esta ladrillera se proveía de agua para el amasado de la arcilla en el lago inmediato -que dio nombre a la calle “El Lago”- situado donde hoy se encuentra el Colegio Público María Luisa Ucieda Gavilanes. En este lago Roberto –“el hijo de Primo”- y yo pescábamos ranas -con un “galleiro” al que atábamos un hilo fuerte y al otro extremo del hilo una bolita de tocino- que una vez desolladas vendíamos a Llanes -un histórico restaurador de Toral- y otros. En esta ladrillera trabajó durante algunos años mi padre.

Todas las personas que he nombrado fueron emprendedores que supieron transformar los recursos del municipio en riqueza con la que lo convirtieron en un lugar de referencia tanto en el Bierzo como en la provincia de León. Crearon puestos de trabajo y contribuyeron a desarrollar el bienestar de todos los vecinos del municipio y municipios limítrofes y a muchos ciudadanos venidos de otras tierras.

De este desarrollo económico dieron, y aun dan, fe los innumerables establecimientos comerciales, (droguerías, confección, comestibles, frutas, bebidas, pescaderías, fertilizantes, piensos y forrajes), de restauración y bares, hostelería, un importante cine, farmacia, delegaciones bancarias y un largo etc.

Pero como veremos en los próximos artículos hubo muchos más emprendedores desde entonces. Todos ellos nos han marcado el camino; no tenían ni más formación, ni más recursos económicos, ni formaban parte de una sociedad más estructurada que la nuestra hoy y, a pesar de ello, lo consiguieron. Sigamos su senda con determinación y valentía, no será fácil, pero sólo de este modo lo conseguiremos.

No esperemos a que nadie nos solucione completamente los problemas, eso es una quimera. Podrán ayudarnos desde el Gobierno Regional, desde el Gobierno Nacional y desde la Unión Europea, pero si no nos ayudamos nosotros con nuestro esfuerzo, talento e ingenio nuestro crecimiento y desarrollo futuro será tarea imposible.

El próximo artículo lo dedicaremos a la energía hidroeléctrica, a la energía solar fotovoltaica y a la industria de la madera del municipio de Toral de los Vados.

Buenos días a todos. Cuídense, el coronavirus está golpeando con virulencia.

León 3 de octubre de 2020.

Publicado en Colaboradores. Etiquetas: . 4 Comments »

4 comentarios to “Los recursos materiales y culturales del municipio de Toral de los Vados (I).”

  1. Senra Says:

    Enhorabuena Fernando por el excelente artículo.Ojalá se cumplan los deseos de muchos toralenses.

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  2. Chus Says:

    Un artículo interesantísimo , recordando a los que tenemos cierta edad y enseñando a nuestros jóvenes la historia de Toral, sin sacrificio esfuerzo e ilusión no hay futuro. Gracias por tus consejos y enseñanzas y seguro que algún joven que te lea se lo estará pensando 🙏🏻🍀👍

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  3. Ana Maria Says:

    Muy buen artículo,cuidaros mucho.

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