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¿SE EQUIVOCÓ MIGUEL HERNANDEZ?- Bouza Pol

Yo, servidor de ustedes, siempre he defendido la concordia, la paz, la armonía, la moderación, la verdad.

La verdad sí existe. Es demagogia muy barata, y vulgar menosprecio, decir de ella que es cosa relativa. A la diosa verdad, tan sagrada para mí, no se la puede despachar con mentiras, y no me gusta esa actitud ignorante, maliciosa, a la que suelen recurrir los cerebros mal habitados y las lenguas largas para sentenciar: nada es verdad ni es mentira, todo es del color del cristal con que se mira, o todo depende del punto de vista.

En aras de la verdad y contra la violencia, vengo escribiendo desde hace más de medio siglo. Mi aportación está manifestada en muchos miles de textos, y sólo una pequeñísima parte figura en las hemerotecas.

Un ejemplo es: «VOLVER A LAS ANDADAS», artículo publicado el día 3 de enero de 2009 en AF2 Toral, que dice:

«En algunas ocasiones manifesté mi opinión en el sentido de que las revoluciones, al grito de libertad y en beneficio del pueblo, siempre producen mucho dolor inútil porque acaban en dictaduras. Ahí está la experiencia y el resultado de la revolución cubana, de la mejicana, de la rusa, la china, la francesa, y la española, por dos veces. Si alguien conoce alguna revolución sangrienta que acabase en democracia, dígamelo y reconoceré mi error públicamente.

No creo en revoluciones con bombas, saqueos y violencias. Lo mío es la “revolución interior”, individual: nada de colectiva y en masa. Por sistema, tengo tendencia a enfrentarme al poder y a los poderosos, pero no creo que fuera capaz de hacerlo con malas artes»

El 14 de mayo de 2010, insistí:

«¿Alguien conoce alguna revolución que no terminase en dictadura? Sí, conozco dos, y sin derramamiento de sangre: la Revolución de los Claveles, en Portugal; y la revolución interior que yo mantengo cada día».

En relación con el poeta MIGUEL HERNÁNDEZ GILABERT, tengo escrito y publicado muchas cosas. Como muestra un botón, dos, o tres:

– MI PUEBLO TENÍA TREN -«No, no era el tren de Miguel Hernández abriéndose camino hacia la retaguardia, ni llevaba heridos de guerra. Era un simple tren rutinario, pacífico, de cercanías, con paradas obligatorias, letreros que invitaban a no asomar la cabeza, y timbres de alarma que jamás me atreví a comprobar ni supe su sonido.

Era un tren doméstico que me llevaba lejos, muy lejos, para soñar y perder el corazón con hermosas viajeras en las que casi siempre quise adivinar una gran tristeza…

Era el entrañable tren de mi pueblo, de Villafranca del Bierzo a Toral de los Vados».

El 16 de agosto de 2009, en LEONOTICIAS. COM, en mi artículo: «PASARLO A LIMPIO (II), está escrito:

» Entonces descubrí al pobre Miguel Hernández, ¡compañero del alma, compañero!, que en la antología poética de Plaza y Janés de 1967 omitieron poner: «…con el puño cerrado. Nacerán nuestros hijos con el puño cerrado…» En este ejemplar, de tapas blancas, hay un sello circular, en letras moradas, que pone: «Diputación Provincial de León-Centro Coordinador de Bibliotecas». Confieso pues que algunas veces me convertí en un Robin Hood de bibliotecas. ¿Quién me iba a impedir amar a una preciosa chica, subir a un árbol, “raptar” un buen libro…?»

El 11 de enero de 2015, una vez más, me acordé de Hernández, y dije:

«Miguel Hernández dedicó «Elegía» a su amigo fallecido Ramón Sijé, y nadie ha dudado de su orientación sexual.

Nicomedes Pastor Diaz Corbelle, conservador, católico practicante, honestísimo en su vida y en su labor política como Ministro, escribió «La inmortalidad: Epístola a Genaro», y no lo han tildado de «despistado sexual».

ENRIQUE GIL Y CARRASCO publicó en El Español, en enero de 1838, su poema «La campana de la oración», llorando la muerte de su querido amigo Guillermo Baylina y, sin embargo, algún «malpensado», envidioso, ve en sus versos «incertidumbre sexual»

Yo, Bouza Pol, opino que don Enrique Gil y Carrasco era un santo varón que le encantaban las mujeres, en especial las de su amado Bierzo. Y, en cualquier caso, siempre diré: ¡Bendita sea su obra, bendito sea Dios!»

Podría seguir con más «ejemplos» de mi respeto, admiración y afecto por Miguel Hernández Gilabert, que poco o nada añadirían a lo «mucho y bueno» que todo «el mundo» ha escrito ya sobre este gran poeta de Orihuela, de España. A mí, si acaso, lo único que me queda es manifestar algunas dudas que tengo por culpa de querer conocer toda la verdad. Mi deseo tal vez sea la consecuencia de haber sido experto en contabilidad analítica durante muchos años, experiencia práctica que intenta saber cuantificar incluso los intangibles, poner certeza al Debe y al Haber, hacer Balance General y sacar conclusiones. ¿Tengo derecho a ejercer de «fiscalizador»?

No, creo que no, pues, de acuerdo con lo que tengo escrito muchas veces, no se puede «juzgar» con mentalidad de hoy aquellos acontecimientos que sucedieron hace tantos años, casi un siglo.

También he dicho muchas veces que «dudar es bueno», que «las personas cargadas de razón siempre dudamos», que sólo los «fanáticos» y los «egoístas» y los «locos» creen tener razón siempre.

Por lo cual, aquí me limito a plasmar algunas dudas que, a pesar de mi sempiterna lucha en defensa de la verdad, en esta ocasión preferiría no conocer las respuestas.

Pregunto:

¿Tenía razón, decía verdad Josefina Manresa, esposa del poeta, cuando, a partir del año 1940, dijo que Miguel, su marido, no era comunista? ¿Decía tal cosa por miedo a perder la pensión de su padre, Manuel Manresa Pamíes, Guardia Civil asesinado en Elda (Alicante), junto a otros cinco guardias y un cabo, el jueves 13 de de agosto de 1936, por milicianos marxistas?

¿Es cierto, tenía razón Josefina Manresa Marhuenda cuando dijo que al casarse con Miguel, en Orihuela, el día 9 de marzo de 1937, lo hicieron únicamente por lo civil porque era imposible hacerlo también por la Iglesia?

¿Qué tal se llevaba el poeta con su suegro, consentía el Guardia Civil, señor Manresa, que su hija, de veinte años, se casara con un miliciano, comisario político comunista, propagandista?

¿Qué relación mantuvo Miguel con la pintora gallega Maruja Mallo, y qué razón hubo para detenerlo en enero de 1936 cuando «en amor y compañía» disfrutaban de los toros en San Fernando del Jarama (San Fernando de Henares, ahora)?

¿Qué relación tuvo y hasta qué punto colaboró el poeta con el italiano Vittorio Vidali, conocido como «Comandante Carlos» y otros nombres falsos como «Carlos Contreras»?

¿Qué papel desempeñó Hernández en el rotativo «Altavoz del Frente Sur»?

Carlos Semprún Maura, comunista arrepentido, dijo: «Si la izquierda dijera la verdad, no existiría».

Anselmo Carretero Jiménez, historiador socialista, dejó escrito: «Las izquierdas nunca se preocuparon por el estudio de la Historia por considerarlo un acto reaccionario…»

Conozco también las opiniones de muchos comunistas arrepentidos, personas que, por fin, han sabido dar explicaciones y hasta pedir disculpas por sus errores. Aquí dejo algunos nombres:

Mario Vargas LLosa, Andrés Trapiello, Carlos Semprún Maura, Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó, Antonio Escohotado, Antonio Pérez Henares «Chani», Ramón Tamames Gómez, José María Fidalgo, José Antonio Balboa de Paz, Octavio Paz, John Dos Passos, George Orwell (Eric Arthur Blair) el de «Rebelión en la granja», Solzhenitsyn, John Victor Murra, Gerardo Salvador Merino, Santiago Montero Díaz, y más, muchos más..

Cuando la «perestroika», los nuevos dirigentes de Rusia, hasta entonces comunista, tuvieron que hacer nuevos libros de Historia y destruir todo los antiguos, pues en ellos no había ni una sola página apegada a la verdad.

Miguel Hernández, nuestro poeta español, de todos (de todos deben ser los poetas, creo yo), estuvo en el Frente de Teruel en 1938. Él animaba, con ardor, a las tropas republicanas de izquierdas, y les decía que la razón estaba de su parte, pero no sé si, además, disparó contra sus enemigos, los sublevados, los rebeldes, aquellos que fueron tildados de contrarios a la «democracia», totalitarios fascistas por haberse levantado en armas contra el «ordeno y mando» de un Frente Popular marxista-comunista-socialista republicano, al cual, por sus actos, consideraban deleznable.

Opino que la Segunda República Española tuvo poco de legal, legítima y democrática; no buscó la paz y la concordia ni logró un suficiente entendimiento con los unos ni con los otros. Lo que sí hizo fue promover las discordias, los enfrentamientos, las violencias, los miedos, las injusticias y los «pucherazos» electorales. Desde el 14-4-1931 hasta 1-4-1939 hubo 26 gobiernos.

Parece claro que, en España, la Historia la escriben los vencidos. El discurso de la llamada «izquierda» es tan poderoso que hace comulgar con ruedas de molino (convierte en héroes a tipos como el «Che Guevara»), y siempre tiene una sentencia final, inamovible, indiscutible, más que un dogma de fe, que afirma:

La izquierda puede y debe sublevarse contra los gobiernos de derechas, pues es lo lógico y decente, lo más benemérito. La derecha no puede hacer lo mismo en contra de los gobiernos de izquierdas, pues eso es de fascistas. Así de sencillo, ¿a qué sí?. Para algunos «forofos», «genios del bien», la derecha española de Toledo, de Málaga, o de Valladolid es mala y deplorable, pero sí es muy democrática y maravillosa la derecha violenta y separatista de vascos y de catalanes.

A mi querido tío Amadeo lo mataron en el Frente de Cataluña, el día quince de enero de 1939. Él era anticomunista, republicano de derechas, demócrata amante de la libertad, del orden, del derecho, de la justicia, de la paz, de la concordia, de la cultura, de la música: luchaba por la fraternidad de todas las personas y tenía un especial afecto a los humildes. Mi tío había nacido en Santos ( Brasil), era hijo de españoles emigrados, y lo mataron los «camaradas» de Miguel Hernández. Era más joven que el famoso poeta, y no disfrutó de ningún chollo oficial antes de la guerra, ni en ella, pues, al contrario que el ciudadano autor de «Viento del pueblo», sí era un trabajador, un contable tenedor de libros que no pedía favores a nadie ni maquinaba cerca del poder para lograr éxitos personales y vivir como un señorito.

En aquella época, incluso más que ahora, los poetas, escritores, artistas e intelectuales estaban todo el día tratando de ganarse el favor de los poderosos, de los políticos. El amiguismo y el enchufismo, en busca de sinecuras y mamandurrias, eran los soñados y adorados caminos por los que todos querían transitar, llegar a la cima, triunfar… Los insultos, las peleas, lo navajazos traperos, las delaciones y traiciones eran tan comunes y habituales como las hambres de unos y las soberbias de otros. El «intelectualismo» y el «artisteo» no eran, precisamente, una balsa de aceite. Todos querían un puesto oficial, un amparo eterno que les garantizara un buen vivir, si era con lujos y viajes de placer mucho mejor. Esta «casta de pensadores» no tenía interés por trabajar en el campo, ni en las fábricas, no quería mancharse la manos con grasa de los motores o con barros de los campos. Lo suyo no era sudar, ni producir bienes materiales de consumo, ellos eran, naturalmente, cercanos a los dioses del Olimpo, siempre dispuestos para las tertulias y para arreglar el mundo a su manera, desde los despachos de lujo. Entonces, igual que ahora, de economía no tenían ni puñetera idea, pero no paraban de dar lecciones. Unos «genios» venían de tradición familiar burguesa, acomodada, otros procedían de la casta funcionarial, endogámica, y otros, quizá los más arrojados y ambiciosos, venían de familias humildes, de pueblos, de villas, de pequeñas ciudades, todos ansiosos de fama y gloria, querían prosperar. La palabrería estaba, y está, muy de moda.

Ahora, algunos «escritores», campeones de natación fuera del agua, nos dicen que Miguel Hernández podría haber salido de la cárcel si hubiera intervenido a su favor el que había sido su descubridor, impulsor y mecenas poético-literario en sus primeros tiempos, en Orihuela, su paisano el cura Almarcha, muy poderoso entonces y más al acabarse la contienda civil y mandar Franco. Estos «genios del bien», arremeten contra el cura que, luego, en 1944 fuera excelente Obispo de León.

España había quedado absolutamente destrozada. El año 1940 y los siguientes fueron los años del «hambre», de la calamidad general, no sólo como consecuencia de la guerra, también por culpa del bloqueo y de la permanente amenaza de ser invadida por fuerzas armadas poderosas de países extranjeros. El Gobierno Republicano en el exilio estaba promoviendo la invasión militar y utilizaba todo su poder e influencias para que los españoles volviéramos a sufrir otro horroroso baño de sangre.

En 1939-1940 y años posteriores cruzaron el Atlántico un total de veinte mil españoles (no un millón, que dice el ex presidente de Uruguay Pepe Mujica). Eran republicanos de izquierdas, muchos de ellos ricos y poderosos mandamases que escaparon con sus familias y fueron bien acogidos y acomodos en México, por ejemplo. Sin embargo, nada se dice de los vencedores, de los nacionales, de los de derechas, que en aquellos años, y en los cincuenta, también se vieron obligados a salir de España para ganarse la vida.

En 1995, los herederos de Juan Negrín recibieron trescientos millones de pesetas del Gobierno de España, en concepto de indemnización. Sin embargo, las familias españolas (entre ellas la mía) no han recibido ni un solo dólar del Gobierno de La Habana. Nuestras propiedades fueron robadas por Fidel Castro y sus camaradas comunistas. ¿Es evidente la gran diferencia?

Así pues, señores, «expertos analistas», creo que ya está bien de «magnificar» a unos y «demonizar» a otros. Pienso que las víctimas siempre tienen razón.

¿Se equivocó Miguel Hernández?

Parece mentira que todavía haya «genios» que no se han querido enterar de los «milagros» del comunismo. Viajen un poco por los antiguos países de la URSS, que están aquí, muy cerca, y hablen con la gente. No hace falta ir a Cuba, ni a Venezuela, ni a Corea del Norte.

Lean al poeta malagueño JOSÉ MARÍA HINOJOSA LASARTE, descendiente en línea directa del Emperador Azteca MOCTEZUMA, que, en 1928, entusiasmado y «loco», entró vestido de torero en el «paraíso terrenal» de los bolcheviques, y le gustó tantísimo que salió corriendo, desilusionado, muy arrepentido de su estupidez. Regresó a España para contar el desastre a sus amigos comunistas, y se alejó de ellos para siempre. Tanto se alejó que, con 31 años, lo fusilaron los milicianos republicanos anarquistas, el 22 de agosto de 1936, delante de la tapia del cementerio de San Rafael, en compañía de su padre y su hermano, de Luis Altolaguirre (hermano del escritor y editor antifascista Manuel Altolaguirre) y de 46 personas más sacadas de la cárcel.

-PASIÓN SIN LÍMITES-

Vuela mi corazón

unido con los pájaros

y deja entre los árboles

un invisible rastro

de alegría y de sangre.

Las gotas de rocío

se helaron en las manos

abiertas y floridas

de los enamorados

perdidos en la brisa.

Vuela mi corazón,

mi corazón atado

con cadenas de estrellas

a la sombra de un árbol

atado con cadenas

y con cantos de pájaros.

( Poema de José María Hinojosa Lasarte)

– PRINCESAS DEL MARTIRIO –

Es el título de una «novela» escrita por CONCHA ESPINA, publicada en 1938, inspirada en la tortura y asesinato, el 28-10-1936, en Pola de Somiedo, de tres enfermeras miembros de Acción Católica y de la Sección Femenina de Falange. La más joven, de 19 años, OLGA PÉREZ MONTESERÍN NÚÑEZ, nacida en Astorga, era hija del gran pintor «villafranquino» DEMETRIO MONTESERÍN.

Por culpa de esta obra, la magnífica escritora cántabra quedó «marcada» como fascista.

José María Gutiérrez, más conocido por Ramón Sijé (Orihuela, 1913-1935), escritor, periodista, abogado, amigo entrañable de Miguel Hernández, que le dedico su poema «ELEGÍA» incluido en su libro «El rayo que no cesa», era católico practicante, persona de grande valores humanísticos y, además, anticomunista.

Así pues, señores, dejen ya de sembrar cizaña y empiecen a buscar la cordura, la ecuanimidad y el buen sentido de la vida, de la convivencia. No sigan calentando, dogmáticamente, el caletre de la gente. Dejen de promover el odio y la división, no echen más leña al fuego, sean moderados y, en vez de ir por ahí dando lecciones de todo (sin saber casi de nada), lean y asimilen todas las páginas, buenas y malas, de la Historia.

Seguramente, no sólo se equivocó la paloma de Rafael Alberti.

BOUZA POL, escritor.

P.D. Este artículo de opinión ya ha sido publicado en facebook el viernes día 14 de mayo de 2021 a las 9,35h. Agradezco que, ahora, al haberse cumplido ya ochenta años de la muerte del gran poeta (28 de marzo de 1942), sea publicado por AF2 de Toral de los Vados. Gracias.

Categorías:Colaboradores

1 respuesta »

  1. Por favor, qué cantidad de barbaridades juntas y sin sonrojo alguno. A lo que está llegando este blog. Claro que, el Sr. Bouza Pol no podría sonrojarse, no vaya alguien a confundir su democrática ideología.
    Enfin.

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