LOS HERMANOS GARROTE

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Memoria de Toral

Los hermanos  Garrote  -Luis, Pedro  y Maximino -  eran hijos del guardia civil  Garrote  que,años  más  tarde ,pediría el traslado a la casa cuartel de Astorga, de donde era originario y en donde se jubiló, si es que los guardias civiles se jubilan, cosa que no sé o si pasan a la reserva. (Posteriormente supe que en la ciudad maragata hubo una industria  con el nombre de GARROTE,  pero ignoro si pertenecía al guardia civil o a alguno de sus hijos).
Luis, Pedro y Maximino  asistían a la escuela de don Paco,  en el Ferradal. Bajaban, cada mañana, desde el cuartel, a las nueve ,en un camión  de Cacabelos que venía a recoger mercancías a la estación y regresaban en el mismo camión, pasada la una de la tarde y, al día siguiente ,nos hablaban de lo deliciosas que estaban las sardinas cuyas cajas habían abierto y degustaban como si se tratase de un manjar exquisito sentados entre cubetos de vino y otros bultos.

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MAGOSTOS EN EL ATICO

toni- cabalgamos

MEMORIA DE TORAL

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La frase, en realidad, no está bien escrita. Yo debería haber dicho “Magostos en la terraza de arriba”, porque mi casa -quiero ser preciso- tenía dos terrazas. La terraza de abajo que era, habitualmente en donde jugábamos y la terraza de arriba en la que papá había levantado una especie de habitación para secar la carne de la matanza y hacer los magostos en su momento.

A la terraza de arriba se accedía por una escalera de madera quejumbrosa. Esta terraza tenía la misma extensión en metros cuadrados que el segundo piso en donde estaban las habitaciones, el cuarto de baño y el cuarto de estar y en donde podía uno tomar el sol mientras leía una de las novelas que me prestaba Raúl López, el funerario y en donde, también , las chicas que aprendían a coser con mi madre, -algunas, no todas- en lugar de coser, leían también novelas de Corín Tellado.

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EL SEÑOR COSTOS, CASADO CON EL SENOR SMITH (2)

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1.- EL SEÑOR COSTOS CASADO CON EL SEÑOR SMITH

LA COCINA LITERARIA DE ANTONIO ESTEBAN

Para preparar el pavo relleno que se come en la Fiesta de Acción de Gracias ,debemos comprar,naturalmente, un pavo  -o esperar que alguien nos lo regale-  aunque puede sustituirse por un pollo.

Lo limpiamos y lo tenemos a mano y, a mano, también, medio litro de aceite, una tacita y media de coñac,dos tazas de vino blanco,pan de molde  -sin corteza-  duro y cortado en cuadrados, una cebolla mediana, jamón en dados,caldo de ave,ajo,cuatro huevos cocidos, sal y pimienta.

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1.- EL SEÑOR COSTOS CASADO CON EL SEÑOR SMITH

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LA COCINA LITERARIA DE ANTONIO ESTEBAN

Leo ABC.

Costos y Smith son americanos y gais. John -Costos- era el embajador USA en España y Michel -Smith- su compañero.

Smith regenta una empresa de decoración y amuebló, a su gusto, la embajada.

-Cortinas y sillas… -dice- porque estamos intentando hacer la casa más acogedora y aunque hemos traído muebles, también hemos comprado muchos en Madrid, sobre todo, alfombras.

Cuando el periodista le pregunta por la comida española que más le gusta, Michael Smith dice:

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LAS SANTAS MISIONES EN CUARESMA

toni- cabalgamos

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MEMORIA DE TORAL

Se les llamaba así,pero tenían muy poco de "misiones" y nada, o casi nada,de "santas" ya que ninguno de los asistentes a aquellas plúmbeas conferencias pretendían convertirse en santos por mucho incienso que vertieran en las plegarias.

La "misión",para nosotros, hijos de una postguerra que parecía no tener final ,tampoco era "misión"ya que esta palabra llevaba consigo ir a países salvajes a convertir y bautizar   -por ejemplo-  negros del África Tropical que eran aquellos que ,cantando , producían el cacao como decía la canción: " Yo soy aquel negrito del África Tropical…"

Hoy los negritos del África Tropical juegan en las ligas europeas ,ganan dinero y no hace falta bautizarlos y para los chinos que estaban embelesados con la Larga Marcha de Mao buscábamos los sellos usados de las cartas o el.papel de plata con el que se envolvían los caramelos y con el que forrábamos los dientes y que no sé para qué lo querían los chinitos de China

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SOPA DE CEBOLLA DE LOS CANONIGOS

toni- cabalgamos

LA COCINA LITERARIA DE ANTONIO ESTEBAN

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Uno, que es lector empedernido de cualquier tipo de libros, a veces se encuentra con recetas como la que da título a esta entrega: sopa de cebolla de los canónigos y tiene una duda: ¿es la sopa de cebolla, la preferida de los canónigos?, ¿se prepara este tipo de sopa con cebollas cultivadas por los canónigos en sus jardines sombríos, cerca de los claustros?. No lo sé. Lo único que sé es que los canónigos son los asesores de los obispos y tienen que ser graduados en Derecho Canónico.

Naturalmente, como en todos los sistemas orgánicos, hay clases: deanes, tesoreros, archiveros, prefectos de ceremonias, lectorales, magistrales, penitenciarios -que tenían reservado el derecho a perdonar cierto tipo de pecados- o sochantres a cuyo cargo estaba el canto. Los canónigos de Astorga que yo conocí, lucían un cordoncillo morado en la botonadura de la sotana y llevaban una hebilla de plata en los zapatos y en eso se les distinguía del resto de los curas y desayunaban chocolate con picatostes o, al menos eso se comentaba. (En Lugo, entre la Puerta de Santiago, por la que se accede a la catedral y la Puerta Miñana o Puerta de las Furcias, hay un paseo que bordea los lienzos de la muralla, con acacias en donde tomaban el sol y leían el breviario los canónigos o se espulgaban al sol las putas).

Tengo que añadir para mis lectores que el canónigo más famoso del que tengo noticia es don Fermín de Pas, magistral de la catedral de vetusta que pasa de confesor a enamorado de Ana Ozores, conservadora y beata. Ambos son personajes de LA REGENTA, novela escrita por Leopoldo Alas “Clarín”, una de cuyas nietas casó con un Moyano Burgueño de Cacabelos.

Y, llegados a este punto, degustemos la sopa de cebolla de los canónigos , cortemos la cebolla en trozos pequeñitos y en una cacerola con mantequilla, la freímos y retiramos antes de que tome color. Añadimos leche y sazonamos dejando cocer a fuego lento durante una hora.

Después, en un recipiente hondo colocaremos unas rebanadas de pan tostado y, encima, espolvorearemos queso hasta cubrir el pan y, de nuevo, queso. Finalmente verteremos por encima, la leche con la cebolla, meteremos al horno durante unos diez minutos y serviremos en el mismo recipiente.

Dice Ana María Calera que no suele presentarse dorada y si la queremos así, pondremos la leche antes que el pan y el queso y ¡ a comer…¡`.

LA BICICLETA DE PAPA

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Al titular hoy, así, este artículo, he pensado en las frases que nos hacían aprender, de memoria, cuando estudiábamos inglés: My taylor is rich -mi sastre es rico o “ma mere à une montre” -mi madre tiene un reloj- o como decía, más arriba -lo digo en español- La bicicleta de mi papá.

Papá, allá por los años cincuenta, compró una bicicleta que nosotros queríamos que fuese de “media carrera”, es decir, una bicicleta normal pero con manillar de carrera como la que usaba Delio, Berrendero o Trueba o Dalmacio Langarica, que eran los ciclistas de moda y que también usaba don Paco, el maestro, para ir a Cosmos a impartir clases a los hijos de Remacha; pero, no: compró una bicicleta -azul- de las llamadas “de paseo” con guardabarros, freno, portabultos y dos carteritas de cuero añadidas al portabultos que guardaban las herramientas para desmontar la rueda, si se pinchaba, junto con los parches, un tubo de disolución que era un pegamento y un trozo de lija necesaria para rascar el lugar del pinchazo y colocar el parche.

La bicicleta también tenía un bombín que servía para dar aire, aunque no todas las bicicletas llevaban bombín.. Claro que si no lo tenías a mano y estaba el taller de Teodorín cerca, ibas al taller y la hinchabas con unos bombines que apoyabas en el suelo y dabas aire.

Papá había comprado la bicicleta porque la necesitaba para ir a Villafranca, a la Banca de la Viuda Nicolás González a pagar alguna letra pendiente o para visitar el caserío de Valdaiga, herencia de sus padres, que él gestionaba.

El camino para llegar al caserío, desde Villfranca, nacía detrás de la discoteca de “Panchi” que entonces no existía y era un camino imposible, pedregoso y con baches que él recorría como buenamente podía.

A veces nos llevaba con él, a mi hermano y a mí, uno en el portabultos y el otro en la barra, un lugar incómodo, que casi siempre ocupaba yo.

Al llegar al casar de Valdaiga -ya sin nuestros abuelos- solíamos revolcarnos entre la hierba, cuesta abajo en un prado que nacía al borde del camino y llegaba, cincuenta metros más abajo a un riachuelo sin agua y, a veces, en su tiempo, saboreábamos unas espléndidas moras de árbol que crecía en los aledaños del caserío o bebíamos agua de un manantial cercano que bajaba de la montaña

El paisaje que podía contemplarse desde allí, era impresionantemente hermoso, rodeado de montañas plantadas de castaños, en donde, en invierno, seguramente, habitaban los lobos.

En el establo del caserío, durante la guerra, papá se había ocultado de falangistas y de guardias civiles que, de cuando en cuando se acercaban hasta aquella lejanía. Y se había ocultado en un agujero practicado en el suelo, que, durante el día estaba oculto por la paja y tenía una portezuela que, por la noche quitaban y él salía a respirar aire puro y contemplar el titilar de las estrellas que se columpiaban sobre las montañas.

Yo aprendí a montar en bicicleta, muy temprano, muy niño. No llegaba al sillín, como mis amigos, y nos manejábamos metiendo una pierna por debajo del cuadro haciendo equilibrios y bajábamos, sin dar pedal, desde el cine a la Plazoleta de la Estación, usando, a última hora, los frenos. Cuando ya manejaba la bicicleta, subía y bajaba la carretera, pero, un día, al bajar, a toda velocidad -o sin frenos- me estrellé contra la pared del Café de Juan García o sea en la casa que hace esquina a la calle El Pumedo en donde hoy abre sus puertas un Bar.

Recuerdo mi primera excursión en bici, ya montado en el sillín, que se acoplaba a mi estatura. Fue el día que bautizaron a José Luís Gómez, el hijo de Avelino , el barbero y de Josefa. Aquella tarde, como todos estaban ocupados con el banquete, por la carretera pedregosa y polvorienta que era la carretera de Villafranca, llegué hasta la villa del Burbia y, desde allí a Cacabelos y de Cacabelos a Toral. Fue una emocionante aventura y el descubrimiento de nuevos paisajes y una plena sensación de libertad. Después ya pude aventurarme por otros caminos, como el del puente colgante para llenar las carteritas de cuero con moras o con membrillos.

Fue aquella una época hermosa de la que guardo entrañables recuerdos y de la que, naturalmente, siento nostalgia como la siento de los domingos en que íbamos a explorar las Arcillas o a jugar al Fútbol en el Lago. Diré algo de las bicicletas de mujer que no tenían cuadro o sea, iban sin barra y eran más pequeñas que las bicicletas de hombres . Llevaban una especie de cortinilla en la rueda trasera para que el vestido de la moza no se enredase en los radios.

Más tarde comenzaron a llegar a Toral las “mobylettes” o bicicletas con un pequeño motor que ayudaban a subir las cuestas y que eran muy usadas

por los productores de Cosmos. Tuvieron un éxito inmediato, silenciado por las primeras motos “TERROT” “OSSA” “ISO “ o vespas Y Lambrettas que el cine puso de moda. (De las vespas se decía que la palabra Vespa quería decir Villaverde Estraperla Sin Pagar Aduana, porque la Vespa venía de Italia

Yo creo que aquellos años de mi niñez fueron felices, sobre todo, cuando montaba en la bicicleta azul de papá.